lunes, 5 de diciembre de 2011

Las Piñatas

 Las piñatas son una ladilla. Salvo que los únicos invitados a la fiesta sean los familiares, con lo que la piñata pasa a ser una reunión familiar, las piñatas suelen ser un compromiso perfectamente sustituible por un buen capítulo de tu serie favorita.

Para aquellos que no entiendan mi repudio a las fiestas de carajitos, les hago un breve resumen de la última en la que estuve:

Después de unos minutos hablando de temas intrascendentes con algunos de los papás que también fueron obligados a la piñata, decido acercarme al carrito de perros calientes para “comer”, pido un perro caliente con todo, el muchacho que los hace me ve con cara burlesca porque sabe que ese “con todo” en las fiestas infantiles es papitas viejas y “las tres salsas”; al segundo mordisco a mi perro caliente un carajito se para frente a mí y, poniendo sus brazos en forma de cruz, procede a soltarme una patada en la espinilla con todas sus fuerzas, yo, atragantado con el perro caliente y aguantándome para no devolverle la patada, volteo a ver si ubico al papá o la mamá del engendro que me atacó y se acerca una señora que, muy calmadamente y sin darle un cogotazo, le dice “Carlos Ignacio mi amor, pídele disculpas al señor”  el carajito me dice “perdonn” y se va corriendo. Luego de un par de sonrisas fingidas la mamá del niñito me dice “es que él cree que es el POWER RANGER rojo” mientras yo pensaba si debía decirle lo que en realidad era su hijo…

En las piñatas existe el peligro de resultar gravemente herido al ser atropellado por un carajito que participa en el ancestral y absurdo juego de “correr”, es un juego en el que todos participamos alguna vez en nuestras vidas y que, viéndolo objetivamente, no tiene ningún sentido, aunque parezca lo contrario por la cara de diversión de los niños que participan. Consiste en correr sin objetivo fijo haciendo toda clase de ruidos galácticos (Ficshiiuuuuu , es uno de los más usados) hasta que llegue la hora de romper la piñata, momento en el que todos se agrupan y se puede ver y oler el estado en que quedan después de correr frenéticamente por horas.

Sin embargo, de todos los aspectos que pueden hacer de una piñata un evento prescindible, el peor, sin duda, es el animador. En las piñatas de hoy en día, el animador es un individuo que intenta ser “cool” con los niños y hace uso del más bajo de los recursos para lograrlo: EL REGUETÓN. “Que se acerque la cumpleañera! Aplauuuusosss! Vamos a ver como baila…”ahí comienza un espectáculo totalmente censurable en el que la niña (que escasamente acaba de cumplir cuatro años y todavía no se sabe amarrar las trenzas de los zapatos) hace alarde de su soltura de cadera al ritmo del reguetón; baja y sube su cuerpo en movimientos extremadamente sinuosos, mientras los padres y familiares aplauden a rabiar.

El animador, feliz por el logro obtenido, da el siguiente paso: “Que suba Carlitos! Ok, Ok, vamos a ver como baila Carlitos” y el niño hace una muestra  de su soltura de cadera al ritmo del reguetón; baja y sube su cuerpo en movimientos extremadamente sinuosos, mientras los padres y familiares aplauden a rabiar...

Finalmente, y con el aplauso generalizado de fondo (casi generalizado, porque el día que me vean aplaudiendo a un niño que baila reguetón debo estar próximo a la muerte) el animador llama a ambos chiquillos, gritando una palabra que ya, por si sola, es horrorosa: “Perrreeeeoooooo!” La niña se coloca frente al niño y ambos comienzan un baile que lo único que logra es revolverme el perro caliente en el estómago. Mientras esto sucede, entro en un trance y me imagino a los padres de la niña dentro de escasos diez años, sentados a la horilla de la cama con lágrimas en los ojos, preguntándose uno a otro: “Pero qué habremos hecho mal? Qué hicimos para merecer esto? 

miércoles, 26 de octubre de 2011

La vida son momentos.

Intentar resumir un viaje con tus mejores amigos a uno de los lugares más hermosos e imponentes del planeta no es tarea fácil, es casi como pretender definir el amor en pocas palabras.

Un viaje al Roraima Tepuy requiere cierta capacitación física y mucha organización. En medio de esta organización nos dimos cuenta que mi cumpleaños  estaba en el itinerario y, ni en mis sueños más optimistas, me imaginé que iba a ser el mejor cumpleaños de mi vida.
El viaje podría resumirse con la palabra agua. Cargado de emociones y de paisajes imponentes; de riesgos, muy poco sol y en ocasiones paz absoluta, pero mucho agua, a decir de los guías Pemones, uno de los inviernos más fuertes de los últimos años.

Después de explorar la cima del Roraima durante varios días, llegó el momento del descenso, era mi cumpleaños pero la lluvia era tan intensa  que ni yo lo recordé, la prioridad era mantener los cinco sentidos en lo que se  hacía para evitar accidentes y poder llegar, ya en la noche,  a levantar campamento a orillas del río Kukenan. Y así fue, después de un larguísimo día de caminata y tensión, llegamos a orillas del río donde levantamos campamento, rodeados de carpas en las que no se hablaba español,  y de repente, como si el universo hubiera planeado mi regalo de cumpleaños, se abrió el cielo para dar paso al espectáculo más hermoso y conmovedor que pudiésemos imaginar, aún tengo la imagen tatuada en mis pupilas, el rumor del río, imponente frente a nosotros; millones de estrellas adornando el firmamento; la silueta de los tepuyes gigantes al fondo y el sentimiento de humildad ante el planeta.

Recuerdo, claramente, cierta mirada cómplice de mis amigos, mis hermanos que elegí para que me acompañaran en la vida, y uno de ellos sacó de su bolso una pequeña torta, bastante maltrecha por la travesía, a la que le colocaron una rama que tomaron de un árbol para encenderla y cantarme cumpleaños, al terminar otro de mis amigos levantó una “carterita” de acero inoxidable que llevó escondida en su bolso durante todo el viaje, no sin antes aclarar: “cabe casi media botella aquí” y brindó por mi cumpleaños. Juntos celebramos hasta que el cansancio fue el protagonista y nos fuimos retirando a nuestras carpas. Únicamente quedamos tres personas junto a la fogata en un silencio absoluto, solo interrumpido por el rumor del río, y viendo al cielo infinito, uno de ellos rompió el silencio para reflexionar: “ de esto se trata la vida no?”. Yo, antes de entrar a mi carpa, miré al cielo y pedí que nunca pudiera olvidar ese momento, y así ha sido, y así será.

viernes, 14 de octubre de 2011

Ser padre es...

Ser padre es…
En la actualidad uno podría encontrar estanterías completas en las librerías dedicadas a la enseñanza de ser padre. Debe ser un negocio que genera mucho dinero, puesto que la primera inquietud que se tiene al saber que se va a ser padre (o madre) es que uno no sabe nada de eso, uno siempre ha sido hijo, así que la mejor manera de aprender algo es leyendo; después de todo así aprendimos matemáticas e historia, debe funcionar…
Obviamente existe también el apoyo de Internet, pero durante esos nueve meses que dura el embarazo uno llega a una conclusión fundamental, y por la cual hasta la persona que nunca ha leído ni las páginas de deporte de los periódicos termina, al menos, ojeando un libro de auto-ayuda para padres primerizos, esta conclusión es la siguiente: “No, mejor compro el libro ese, no vaya a ser que este tipo esté pelado y termino yo poniendo la torta, además no es un microondas, es mi hijo” y es así como termina uno comprando y leyendo durante nueve meses, libros que van desde “Que esperar cuando se está esperando” a  “Padres desde la A hasta la Z”.
Llega el día de ser padres y uno sale (como hemos visto en las películas, que son nuestra única referencia) a toda velocidad a la clínica porque el bebé va a nacer en cualquier momento, Dios quiera que no nos agarre una cola porque tendrá que venir una bombero a traer a nuestra hija al mundo y tendremos que ponerle su nombre (como hemos visto en las películas, que son nuestra única referencia…) : Yumirleydi Hernández, “nooo, apúrate que tiene que ser en la clínica, correeee, pero por qué te tienes que meter a bañar coño? Has tenido nueve meses para eso. Epa, epa, el coleto no Laryssa. Bueno que nazca en el tobo entonces! yo me acuesto otra vez y cuando termines de limpiar me avisas”
Después de cinco horas de parto (y muchos tienen los riñones de decir que fue poco) nace la bebé. A los padres, o al menos a mí, el mundo se me puso en “Mute” cuando mi hija lloró por primera vez  fue lo único que escuché en ese momento, todo lo demás simplemente se apagó y comencé a sentir algo nuevo, es un sentimiento que solo entienden los padres, y quien no lo es, cree entenderlo pero no tiene ni la más mínima idea de lo que representa. Comienzan a llegar las visitas y uno nota una escalofriante risita de aquellos que han sido padres recientemente, es como si con ella te dijeran “Espero que hayas dormido bien hasta ahora y que tengas una mesa descuadrada para que le pongas en las patas los libros esos que estuviste leyendo como un bolsa por nueve meses” Porque ciertamente no existe un manual para ser padres, lamentablemente los niños no vienen con instrucciones ni con botones de “pausa y play” (créanme, yo se los he buscado, no hay) uno tiene que comenzar a recurrir a sus instintos y a los consejos de sus padres, con quienes se desarrolla también una relación distinta, a partir del momento en que nos convertimos en padres comenzamos a ver a nuestros padres con otros ojos, somos casi colegas…
Todo lo que creíamos que le íbamos a enseñar a nuestros hijos termina siendo una lección para nosotros también, porque en el proceso de ser padres los niños se educan mientras los padres aprenden. Comenzamos a visualizar a nuestros hijos como quisiéramos  que fueran en el futuro, pero ya a estas alturas se sabe que lo mejor que se les puede ofrecer son valores para que decida, de la mejor manera posible, qué quiere ser y cómo lo va a lograr; procurando enseñarles que el norte es la felicidad y todo lo que vaya en contra de eso es el camino equivocado. Los hijos son por esencia una academia de paciencia, no todo es siempre como uno quisiera y en ocasiones nos desesperamos, pero pronto entendemos que tenemos que convivir con ellos sin pretender vivir sus vidas o que ellos repitan las nuestras, son como el post grado que nos pone la vida para terminar de recorrer el camino.
Intentar definir lo que es ser padre es un poco complicado porque tiene mucho de subjetivo, y se termina describiendo lo que para uno quiere decir ser padre, sin embargo creo interpretar bien a la mayoría de los padres con el siguiente ejemplo:
Si tu hijo se encuentra en una sala de terapia intensiva, sin tu saber qué está pasando, seguramente harás lo mismo que yo, voltearás al cielo y harás un trueque desde lo más profundo de tu alma: “Este es el trato Chuchito, párteme el corazón en mil pedazos y sácame a esa carajita de ahí, con eso quedamos pagos”

Con cariño a mi hija y a los que estén por venir, a quienes les pertenece cada latido de mi corazón, desde ahora hasta el último.

martes, 11 de octubre de 2011

El matrimonio es...

El Matrimonio es…
Si alguno de ustedes se viese ante un ligero ataque de insomnio y por pura curiosidad buscase en Google la frase “El matrimonio es”, encontraría definiciones del siguiente tenor:
El matrimonio es el proceso químico por el que se transforma la media naranja en medio limón.
El matrimonio pone fin a muchas locuras cortas con una larga estupidez.
El matrimonio es una situación en la que ninguna mujer obtiene lo que esperaba y ningún hombre espera lo que obtiene.
Nadie puede decir que el matrimonio sea fácil, esencialmente es entregar parte de tus libertades y convivir para siempre con una persona que hasta hace pocos años ni conocías; adaptarte a sus costumbres, aceptar sus defectos y adoptar su familia.
Yo, por ejemplo, asumiendo los miles de defectos que pueda tener y comprendiendo que mis esposa se ha tenido que adaptar a muchos de ellos ( no siempre con buena cara) he asumido algunas de sus costumbres (no me atrevería a llamarlos defectos) para mantener la armonía de mi hogar. A saber:
Por su obsesión con el orden y la limpieza, mis esposa es perfectamente capaz de tender la cama conmigo  todavía durmiendo en ella; capaz de prender la aspiradora y pasarla frente al televisor en el noveno inning de una final Caracas – Magallanes  o darse cuenta que hay una mancha en el techo cuando… bueno, darse cuenta que hay una mancha en el techo.
Como todas las esposas del mundo ella puede entablar una conversación justo en el momento en que van a atrapar al asesino en CSI o pedirme un Domingo (día en que ningún hombre del planeta está programado para nada que no sea ver televisión) que vayamos al cumpleaños de la vecina de la hermana de un tío político de la abuela.
Sin embargo esas costumbres son, al ponerlas en la balanza, muy inferiores a sus virtudes (y esto no tiene nada que ver con que sea ella la primera persona en leer lo que escribo) y de eso se trata el matrimonio. Lo primero que uno tiene que asumir al aceptar la vida en pareja es que la felicidad tiene que ser un objetivo y un camino, con la paradoja de que es unipersonal, es decir, si una persona lo desea te puede hacer profundamente infeliz. Pero, aunque ponga su mayor esfuerzo, si tú no estás dispuesto nadie podrá hacerte feliz, porque la felicidad no se delga, se ejerce.
Si yo tuviera que definir el matrimonio, diría que es un juego parecido al de tirar de la cuerda, con la diferencia que en este juego cuando uno gana todos pierden; el objetivo es mantener la cuerda tensa, unas veces más hacia un lado que de otro, pero siempre firme, porque en el momento que la cuerda se va totalmente hacia un lado no hay ganador.
Por último, y disculpen mi complejo de Dr. Phil, les dejo una pregunta reflexiva que creo que le pertenece a un tío muy sabio: Cuando se vean en una discusión en la que ambas partes quieran tener la razón, pregúntense qué prefieren, ser feliz o tener la razón. Yo trato siempre de ser feliz.

NOTA: El tío al que hago referencia se ha casado tres veces, dos con la misma mujer y en determinado momento estuvo casado con dos de ellas al mismo tiempo (por lo que se le quiso acusar de poligamia) y con todo y eso se le ve feliz. La nota la hago porque lo que me resulta sabio de él son sus reflexiones no sus actos. Quién puede casarse tantas veces y pretender ser sabio?

jueves, 6 de octubre de 2011

El vino es como las mujeres.

Hoy en día todos queremos ser Chef. Tal vez sea como consecuencia de los Canales de cocina que se han ido adoptando términos y actitudes propias del mundo culinario. Así pues ya nadie pica una cebolla en cuadritos chirriquiticos, como se hacia antes, sino que la pica en Brunoise; ya nadie dora un pedazo de carne sino que lo sella y nadie sirve la comida sino que emplata.
Esa tendencia a llamar las cosas por su nombre en la cocina y a decorar los platos como si fuesen a ser servidos para la nobleza no tendría nada de negativo de no ser por un grupo de individuos que, además de demostrar sus conocimientos culinarios, quieren demostrar sus conocimientos en el subjetivo y muchas veces fantasioso mundo de la enología, convirtiéndose así ( a mi humilde criterio) en lo que en la bella isla de Cuba llamarían UN COMEMIERDA!
Si bien es justo reconocer que efectivamente hay gente que puede saber ciertos aspectos que convierten a algunos vinos en vinos buenos o malos, o saber las diferencias esenciales que distinguen a unos de otros, el noventa por ciento de las persona que hablan de vinos lo hacen desde una trinchera muy subjetiva que le da a su discurso un toque de erudición que resulta insoportable para nosotros, los simples mortales que compramos vino para disfrutarlo y, si es posible, rascarnos y hablar paja del gobierno.


Paso a describir el accionar de uno de estos individuos cuando toca desplegar todo su comemierdismo vinícola:



Paso 1: No importa que su visión sea 20:20, debe agarrar la botella de vino metiéndole el dedo gordo por la cavidad del fondo de la botella y ponerla a altura del ombligo ( como si sufriera de presbicia) y con cara de bolsa leer la etiqueta.



Paso 2: Si bien todos sabemos que lo que va a determinar cual botella va a comprar nuestro comemierda es el precio de la misma (un precio medio va muy bien con su estilo, pues nadie le va a creer que encuentra cualidades en un vino barato) hace un recorrido por toda la bodega, agarrando incluso botellas que ni en sus mayores fantasías podría comprar.



Paso 3: Compra la botella con la mejor relación precio calidad (aplausos para el comemierda)



Paso 4: Llega a la reunión a la que fue invitado agarrando la botella solo con el dedo gordo metido en el fondo de la botella, asustado de que no se le vaya a caer y buscando una nevera para TEMPERARLO...



Paso 5: Luego de un rato le pide al anfitrión un sacacorchos y comienza a hacer alarde de sus conocimientos
        5.1 Sacar el corcho preferiblemente con un sacacorchos profesional ( no importa que con el otro sea mas fácil)
        5.2 Oler el corcho y buscar en su memoria (siempre con cara de bolsa) algún olor particular.


Paso 6: Sirve una pequeña cantidad de vino en una copa y, después de darle varias vueltas y olerla una y otra vez, procede a tomar un sorbo, haciendo una larga pausa para aumentar el dramatismo.



Paso 7: Hace un comentario pendejo sobre el vino llamando la uva por su nombre: "Este Merlot deja en boca un sabor afrutado (como si pudiera dejarlo en otro lado que no fuera la boca) Se nota la barrica de roble y se le pueden sentir frutas silvestres como el arándano y el mamón del Mediterráneo"



Ahí es donde viene mi arrechera!, yo necesito que alguien me explique como es que a una bebida que se hace con uvas, y que no lleva en su preparación nada mas que uvas, se le puede encontrar tantos sabores a frutas tan distintas. Yo he visto personas que son capaces de encontrar sabores absurdos en una copa de vino: Tabaco, cenizas, frutas rojas, rábanos y hasta tierra; para un aprendiz de enólogo no hay limites en su paladar o su nariz (y menos en su estupidez).



Por ultimo les dejo una irreflexión de un amigo profesor de coctelería: Los vinos son como las mujeres; el mejor vino es el que mas te guste; te puede gustar un vino económico o uno costoso, pero hay vinos, como hay mujeres, que simplemente son inaccesibles para el común de los mortales, esos siempre son buenos.



Salud!

lunes, 26 de septiembre de 2011

Hay leche, que leche!

Ante todo debo advertir que lo que van a leer es cierto y, aunque pueda resultar cómico, no deja de preocuparme porque, después de todo, es mi madre.

Una tarde de un lunes cualquiera, 12 de noviembre para ser exactos, recibo un mensaje de texto a mi celular que enviaba mi mamá, el mensaje decía lo siguiente: “Estoy en el Unicasa de Cumbres, vente urgentemente”. Ante ese mensaje me entró un frío en el cuerpo, y antes de que mi cerebro fecundo comenzara a imaginar cualquier clase de escenarios horrendos, decidí responder al mensaje con una pregunta: “¿ que pasó? A lo que mi madre respondió “hay leche, vente y no preguntes pendejadas” con lo que mi lunes, que ya había comenzado en el absurdo, por pasar horas de horas en una cola para que, al llegar a la oficina, me diera cuenta que era ya casi hora de almorzar, se convirtió en un tributo a Ionesco.

Después de analizar la situación, me resigné a las locuras de mi madre, quien dedica al menos un día de la semana a buscar leche en cualquier auto mercado, abasto, o tarantín que vea en la vía, al punto que ya tiene más leche de la que podrá tomar en toda su vida; y salí hacia el Unicasa. Después de pasar otra hora en una cola, llegue al automercado donde comencé a buscar a mi mamá, lógicamente en el pasillo donde habitualmente está la leche, y que desde un tiempo para acá sirve como muro de los lamentos para toda señora que se precie de opositora; después de un largo chequeo por el pasillo escucho un “pshh, pshh” y al voltear veo a una señora vestida con un suéter cuello de tortuga, unos lentes de sol estilo Jacqueline Kennedy y una gorra negra con estrellas blancas heredada del paro del 2002, tras un breve enfoque pregunté “¿mamá?” a lo que ella respondió       “ no pendejo te levantaste a una vieja, ¡claro que soy tu mamá!” “¿y que haces tu vestida así? pregunté, a lo que ella respondió, siempre en tono de secreto “ es que he entrado cinco veces y no quiero que me reconozcan , nada más están dando dos por persona”, ¿Dos quéé? pregunté de nuevo, “ litros de leche, dos litros por persona!!!? Respondió ella, a este punto ya me dolía la cabeza…

En fin, para no alargarles el cuento, tragicómico y absurdo por demás, les comento que logré comprar dos litros de leche, no sin antes negarme rotundamente a ponerme una chaqueta de cuero negra y unos lentes de mi papá, para ver si podía sacar dos litros más. Mi madre, creo que como recompensa, dejó que me llevara los dos litros de leche y me regaló otro, “quien sabe que pueda pasar después de la elecciones”, dijo.

Hoy en la mañana, recibí un mensaje de mi mamá que decía: “hay papel toilet”, por respeto a los lectores no voy a describir lo que le escribí como respuesta, solo me limitaré a decirles que el siguiente mensaje deciá: “primero que nada, respeta que soy tu madre, y segundo, en la casa te voy a guardar periódico en caso que te quedes sin papel”

Que leche no?...

NOTA IMPORTANTE: Muchos de ustedes podrán pensar que en mis temas me meto mucho con mi mamá, pero después de todo son solo cuentos, o no?

jueves, 22 de septiembre de 2011

Yo lo que soy es NEGRO!

Que si no es Venezuela sino República Bolivariana de Venezuela? Venga; que si el caballo mira a la izquierda y no a la derecha? Ajá; que si el Bolívar es fuerte? Bueno... Pero pretender que uno vaya por la vida diciéndoles a sus amigos negros AFRODESCENDIENTE? Vaya al carajo!

Ya habíamos quedado de acuerdo en que Venezuela es un país distinto (léase RADIOGRAFÍA DE UN PAÍS) y en una de las cosas en las que somos distintos es en que acá el racismo es una jodedera.

Mientras en otros países del mundo el racismo es un problema serio por el cual se han desatado matanzas y segregaciones; mientras en esos países han proliferado movimientos al estilo del KKK o los movimientos neo-nazis, en Venezuela la mayor demostración de racismo es un chiste: “Blanco con bata…” Esos chistes hasta los negros se los saben y gozan una bola con ellos!

Todos tenemos uno o varios amigos negros, que de hecho llamamos EL NEGRO. Casi todos tenemos en nuestras vidas a una mujer que nos crió, una negra con el corazón más grande que una montaña y que queremos como a una madre. Es a esa mujer a quien llamamos NEGRITA, y quien tiene toda autoridad moral para jalarnos de las orejas (y cierta habilidad para hacerlo) cuando así ella lo considere.

Hay familias (yo conozco una) en que todos son negros, pero si uno es un poquito mas oscurito que los demás, ese pasa a llamarse EL NEGRO, y así lo llama toda la familia. "Negrooo, atiende el teléfono" y él sabe que es con él.

Sólo puedo imaginar a Aristóbulo bajándose en Birongo a explicarle a sus pobladores que ya ellos no son negros (cosa que además asumen ellos con mucho orgullo) que lo que son es Afrodescendientes. En la noche un poblador le dirá a su esposa: "Negra, hoy estuvo por acá er señol este, Arístobulo; y nos explicó que y que ya nosotros no somos negros, disque somos afrodescendientes" "Waaa negro y eso que será?" "No sé negrita, pero ese negro usa flú, er debe sabé" "Bueno, será" "Negro, Cómo es que nos llamamos ahora?"

Recuerdo una llamada que le hice a uno de mis grandes amigos, el negro COQUITO, a quién le pregunte: “Epa mi negro, como está la vaina? O ahora hay que llamarte afrodescendiente?” Su respuesta resume elocuentemente este breve cuento: “Afrodescendiente yo? Que bolas! Yo lo que soy es negro y de Panaquire! 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Radiografía de un país.

Venezuela es un país peculiar, de eso no cabe duda. Los venezolanos somos simplemente distintos a cualquier otro habitante de cualquier otro país del mundo; y cualquier lector caería en la tentación de decir “si, como los chilenos son distintos o los brasileños lo son” Pero no es en esa forma de ser distintos que tienen los demás países que los somos nosotros, porque a ellos se les puede describir desde afuera; uno podría definir a los ciudadanos de otros países de una manera más o menos acertada, pero solo un venezolano es capaz de definir a EL VENEZOLANO.

Hagamos un ejercicio mental y por un momento pensemos que somos un extranjero que viene a analizar a los venezolanos para definir su forma de ser; supongamos que llega en Diciembre y se va a quedar hasta el próximo Diciembre para analizar la conducta de los venezolanos durante todo un año (suerte campeón!)

Lo que vio el musiú:
El venezolano es un individuo que, a pesar de los miles de problemas que dice tener, es sumamente alegre y goza de una gran prosperidad económica. Esto se puede ver en su increíble capacidad para entrar un Lunes a un restaurante a las 8 de la noche y salir en un estado de alegría desbordada a la media noche, muy agradecido con el personal del establecimiento por lo bien que fue atendido. Consciente de la gran seguridad que hay en su ciudad, se para en un establecimiento de comida urbana a degustar algunos de los alimentos que allí expenden.
Notas:
-Aún no logramos entender por qué sale de un restaurante a comer en la calle, pero ya lo entenderemos (Siii luiiiis).
- La música típica de Venezuela es la Gaita y el plato típico la hallaca.

Lo que pasó:
Un empleado cobró sus utilidades, evaluó sus deudas, decidió quién se jode hasta el año que viene y, después de pasar un mensaje de texto a todos sus contactos buscando compañeros, deciden ir a celebrar a un restaurante de las mercedes. El mensaje dice así: “Ya pagaron las utilidades; vamos pal Maute a comernos una carnita, pero eso sí, hasta temprano que mañana hay que trabajar” El mensaje de vuelta: “Si va”
A pesar que la idea inicial fue ir a comer, lo primero que se pide es la botella de Wijqui (así llamamos nosotros al licor escocés) y después de un par de botellas del licor en cuestión y haber emitido todo tipo de opiniones políticas, empiezan a hacerle señas con las manos al mesonero para que les traiga “una vainita de picar por la casa”(las señas son poniendo la mano izquierda en forma de plato y haciendo con la mano derecha un gesto como si se estuviese agarrando una vaina del plato, pero haciendo círculos. Una vaina rarísima!)
Después de la rebatiña por los tequeños y las empanaditas que les trajo el mesonero (esto explica por qué, en la ciudad más insegura de América, salen a comer perros calientes en la calle) piden la cuenta y tras un breve lapso de sobriedad, producto del monto que aparece en ella, hacen la vaca para pagar, no sin antes arrecharse con uno de sus compañeros por pararse para el baño al momento de llegar la cuenta.
Con un peón de marca mayor le juran amistad eterna al mesonero y al parquero y se retiran del local cantando “Para para bólica, para para bólica, ya me conecté”

Entre Enero y Abril pasan muchas cosas que sólo podríamos entender los venezolanos.

Lo que vio el musiú:
Es raro, pero la música típica dejó de ser la gaita y a la gente parece incluso desagradarle esta música y juran que no quieren ver una hallaca hasta el año próximo.
El país parece haber caído en una crisis económica y comienzan a haber manifestaciones en las calles por motivos políticos que, hasta ahora me eran desconocidos.
El país ha entrado y salido de la crisis en un par de ocasiones, la tensión política que se respiraba parece haber desaparecido y todos comienzan a disfrutar de algunas festividades llamadas “puente”
Lo que pasó:
Tras la peladera típica de principios de año, acompañada de las muestras de repudio hacia todo lo navideño, se entra en la realidad del país. Nos damos cuenta que mientras nosotros celebrábamos, los políticos "trabajaban" y comenzamos a mostrar nuestro descontento. Este descontento durará (no importa cuán marcado sea) lo que dura en llegar el carnaval, que si bien, técnicamente es sólo lunes y martes, para nosotros dura siete días con sus noches. El proceso se repite y llega la Semana Santa, conocida por nosotros como Semana Mayor o Semana Sángana…
Así transcurre el segundo semestre del año, entre vaivenes económicos y políticos pero siempre con la rochela a flor de piel, ligando un día festivo que caiga lunes o viernes (aunque si cae martes o jueves sirve también, porque se puede hacer un puentesito) y llegamos de nuevo a Diciembre.

Reporte final del musiú:
Estimados compatriotas, la tarea que se me encomendó no podrá ser concluida. Definir a estos individuos es prácticamente imposible, de hecho creo que son una especie nueva para la ciencia. Sin embargo he decidido quedarme un tiempo más para ver si puedo llegar a alguna conclusión razonable.

Lo que pasó:
El musiú se enamoró de una negrita espectacular, de esas que son candidatas al Miss universo por cualquier país del mundo y acá las vemos en cada esquina. Se enamoró también de la gente del país a quienes, aunque no ha logrado entender, mira con admiración porque son capaces de reír hasta en los peores momentos y, si bien a veces se les ve violentos, son siempre capaces de extender una mano a quien lo necesite abriéndole las puertas y el corazón sin siquiera preguntarle por sus papeles; se enamoró del concepto de familia que hay en cada casa y en fin se enamoró del país más bello del mundo.
Ojalá algún día nos enamoremos de este país y nos aceptemos con nuestros defectos y virtudes, que dejemos de querer ser un país que no somos y comencemos a trabajar entendiendo que aparte de rocheleros e impuntuales, somos generosos y creativos. Ojalá ese día llegue pronto porque me encantaría estar presente para celebrar cuando eso pase.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Noticias del Twitter

La era 2.0, como se le ha denominado a la era de las redes sociales, ha traído consigo grandes e incuestionables beneficios; el conocimiento se ha multiplicado entre sus usuarios llevándoles a saber cada día un poco más de muchas cosas que anteriormente no les eran familiares. Hoy en día, en una conversación durante el almuerzo, se pueden escuchar opiniones que van desde La Crisis en el Medio Oriente, hasta La Creación de inteligencia Artificial. Sin embargo hay una consecuencia de las redes sociales, en especial del Twitter que ha generado lo que los psicólogos llamarían “un desorden de la conducta”, en especial entre las mamás, y es la posibilidad de enterarse de todas las vainas negativas que están pasando en el planeta al mismo tiempo y preocuparse por todas al mismo tiempo, a este desorden conductual yo lo he denominado “exceso de acceso a la información” y ataca con especial fuerza a mi madre.
“Chico ando preocupadísima, viste que regresó EL CARACOL GIGANTE AFRICANO?” La primera consideración que habría que hacer es que si el caracol regresó es porque alguna vez estuvo por acá y nadie, excepto algunos biólogos, se enteraron o se preocuparon por el molusco en cuestión. Obviamente mi mamá nunca supo de su primera visita porque de haber sido así yo hubiese sido un carajito bien portado y que se comía toda la comida “si te sigues portando mal te va a llevar EL CARACOL GIGANTE AFRICANO” hubiese sido la amenaza de rigor para corregir mis tremenduras, y seguramente  yo me hubiese imaginado a un caracol como de dos metros, papeado, negro y bembón mirándome fijamente y diciéndome “Que pasó mariquito?” de pensarlo se me pone la piel de gallina…
“Ayy Dios mío! Ando malll, tu puedes creer que a esos Japoneses de mierrrrda les ha dado por matar ballenas?” Una vaina que llevan haciendo por lo menos mil años, y no es que uno esté a favor o en contra, es que antes ellas no se preocupaban por eso porque simplemente no sabían que pasaba, ahora lo ven en vivo!
Mi mamá desarrolló una habilidad especial para enterarse de toda vaina mala incluso antes que la CIA (Agencia Central de Inteligencia por sus siglas en inglés)al punto que si mi celular sonaba durante una reunión con mis amigos y era ella todos se quedaban callados y mirándome a la cara esperando la noticia, y yo tenía que romper la tensión diciendo “no pasa nada, es que quiere que lleve pan” Sabía cuándo iba a haber un golpe de estado y quien era Osama Bin Laden, cuando todos creíamos que era el portero de la selección de Arabia Saudita, (“Este chibuito anda en algo raro”)
El Exceso de Acceso a la Información o EAI (porque son sus siglas)  nos lleva a todos, en especial a la las madres (y muy especialmente a la mía) a preocuparnos por cosas que, o bien han pasado toda la vida y nunca nos habíamos enterado que pasaban, o nunca van a pasar porque son solo hipótesis, soltadas como hechos por algún miembro de la red.
Por último los dejo con esta conversación medio ficticia (digo “medio” porque no ha pasado, pero en cualquier momento puede pasar) entre mi mamá y yo.
Alooo? Hola mami bendición.
Dios te bendiga, estás bién?
Si, por qué?
Es que leí en el twitter que un camión le cayó encima a un carro bajando para la Guaira.
No mami, tranquila que estoy bien.
Ya llegaste al aeropuerto? Porque los vuelos están retrasados.
Si ya llegué, al parecer salgo a la hora.
Bueno mi amor mucho cuidado mira que esos carajos de Al Qaeda andan planeando una vaina.
Coño mamá voy para margarita!
Bueno pero igual cuidado, uno nunca sabe. Dios te bendiga.
Amén!



miércoles, 14 de septiembre de 2011

El cuento del gallo pelón


Después de varios días sin poder dormir por escuchar un gallo a las 4 y 30 de la mañana (juro por mi madre que se escuchaba como si estuviera debajo de mi cama) y por la ansiedad de saber que iba a despertarme a esa hora, decidí, haciendo caso omiso a mis amigos  que me recomendaban que matara al gallo a traición, redactar una carta y entregarse al dueño.
Carta:
Estimado vecino:

No es mi costumbre inmiscuirme en la vida, formas de ser o actuar de las demás personas, menos aún si esas personas son mis vecinos. Tengo como regla general vivir mi vida y dejar que los demás hagan lo mismo con la suya, muy pocas cosas pueden quitarme el sueño cuando se trata de el proceder de las demás personas,  sin embargo existe un proceder suyo que, literalmente, me logra quitar el sueño y no es otro que criar un gallo en su casa de Alto Prado, el animalito en cuestión no hace otra cosa que lo que le indica su instinto, por lo que no podríamos criticar al gallo. Ahora bien, vale la pena preguntarnos si es natural tener un gallo en una casa de una urbanización en la que, con suerte, habrá una pared de separación entre cada casa, un gallo que se despierta a las 4:30 de la mañana a hacer, repito, lo que le dicta su instinto, quitándome una hora y quince minutos de mi sueño y casi absolutamente mi buen humor y mis ganas de vivir en sociedad.
Debo confesarle, con mucha vergüenza, que me he visto tentado a gritar por la ventana de mi cuarto una serie de improperios tanto al gallo como a su dueño, pero luego de unos minutos de reflexión he decidido actuar de manera civilizada y redactar estas líneas, para pedirle; suplicarle; implorarle, que por el amor a Dios y por  compasión a el resto de la gente que me encuentra de un humor de los mil demonios durante el día, por el bien de mi matrimonio que se ve afectado por mi falta de sueño y capacidad de diálogo, y en fin, por mi salud mental, le regale ese gallito a algún familiar que viva en un área menos poblada o bien  se decida a hacer una suculenta olleta de gallo (le anexo la receta)

Deseándole desde lo más profundo de mi corazón que se gane un Kino mil millonario para que pueda tener una gran finca con miles de gallos, se despide afectuosa pero adormecidamente.

Su vecino

Manuel Hernández
Qta Preludio
Calle 14
Desde esa noche no escuche más al gallo y una semana mas tarde recibí una carta.
Estimado vecino: en primer lugar seria incapaz de matar a Rene (el gallo) para comérmelo, pero me lo he llevado a un terrenito que tengo en Maracay. Supongo que el me lo agradece y se que usted también.
Queda cordialmente invitado a un hervido de gallina el próximo domingo.
Atentamente
Su vecina (la del gallo)

martes, 13 de septiembre de 2011

El Miss Universo y el país que perdimos

Que nos roben el país es una vaina pero el Miss Universo? si era la favorita!
Increíblemente el país amaneció más preocupado porque "nos robaron" el Miss Universo que por un detallito que pasó bajo la mesa. Acostumbrados a buscar el momento oportuno, a trabajar entre gallos y media noche, el gobierno dejó caer una perlita justo al momento en que se anunciaba a la Miss Venezuela como una de las dieciséis finalistas: "El CNE anunciará la fecha de las elecciones". Cualquier ingenuo  pudiese haberse preguntado cómo es que van a anunciar la fecha de una vaina que ya tiene fecha? pero lamentablemente es Idiotez y no ingenuidad nuestro principal mal.
Pensar que las elecciones van a ser de alguna otra manera que no sea la que le convenga más al presidente de la república es pura ingenuidad, pero lo menos que uno espera de un país que al menos quiere llegar a ser serio es que se reaccione críticamente ante la maniobra, que se reclame la parcialidad del árbitro. Pero no! quién carajo va estar pendiente de la fecha de las elecciones en pleno Miss Universo? Dios sabe lo que hace que la representante de Venezuela no pasó a la siguiente ronda porque probablemente hubiésemos amanecido en una cola para elegir el presidente de la república; eso si, con un carón de culo y comentando: "Pana pero si era la favorita"

Bienvenidos!

Como es lógico pensar esta bienvenida es algo íntima, tal vez un par de familiares directos y mi esposa sean quienes lean estas primeras lineas de un "Blog" cuya única pretensión es dejar constancia escrita de mi forma de ver la realidad. Es una forma tal vez sarcástica y en ocasiones graciosa, pero siempre descontenta , porque si en algo creo firmemente es que en una realidad caótica como en la que vivimos todos tenemos algo de responsabilidad, bien sea por acción o por omisión. Mi manera "Quijotezca"de luchar contra el caos en el que vivimos es expresando mi descontento de manera escrita.
Así pues que bienvenidos a mi blog, trataré de hacerles grata su visita y espero, con toda humildad, arrancarles una sonrisa y, con el favor de Dios, una reflexión.