lunes, 19 de septiembre de 2011

Radiografía de un país.

Venezuela es un país peculiar, de eso no cabe duda. Los venezolanos somos simplemente distintos a cualquier otro habitante de cualquier otro país del mundo; y cualquier lector caería en la tentación de decir “si, como los chilenos son distintos o los brasileños lo son” Pero no es en esa forma de ser distintos que tienen los demás países que los somos nosotros, porque a ellos se les puede describir desde afuera; uno podría definir a los ciudadanos de otros países de una manera más o menos acertada, pero solo un venezolano es capaz de definir a EL VENEZOLANO.

Hagamos un ejercicio mental y por un momento pensemos que somos un extranjero que viene a analizar a los venezolanos para definir su forma de ser; supongamos que llega en Diciembre y se va a quedar hasta el próximo Diciembre para analizar la conducta de los venezolanos durante todo un año (suerte campeón!)

Lo que vio el musiú:
El venezolano es un individuo que, a pesar de los miles de problemas que dice tener, es sumamente alegre y goza de una gran prosperidad económica. Esto se puede ver en su increíble capacidad para entrar un Lunes a un restaurante a las 8 de la noche y salir en un estado de alegría desbordada a la media noche, muy agradecido con el personal del establecimiento por lo bien que fue atendido. Consciente de la gran seguridad que hay en su ciudad, se para en un establecimiento de comida urbana a degustar algunos de los alimentos que allí expenden.
Notas:
-Aún no logramos entender por qué sale de un restaurante a comer en la calle, pero ya lo entenderemos (Siii luiiiis).
- La música típica de Venezuela es la Gaita y el plato típico la hallaca.

Lo que pasó:
Un empleado cobró sus utilidades, evaluó sus deudas, decidió quién se jode hasta el año que viene y, después de pasar un mensaje de texto a todos sus contactos buscando compañeros, deciden ir a celebrar a un restaurante de las mercedes. El mensaje dice así: “Ya pagaron las utilidades; vamos pal Maute a comernos una carnita, pero eso sí, hasta temprano que mañana hay que trabajar” El mensaje de vuelta: “Si va”
A pesar que la idea inicial fue ir a comer, lo primero que se pide es la botella de Wijqui (así llamamos nosotros al licor escocés) y después de un par de botellas del licor en cuestión y haber emitido todo tipo de opiniones políticas, empiezan a hacerle señas con las manos al mesonero para que les traiga “una vainita de picar por la casa”(las señas son poniendo la mano izquierda en forma de plato y haciendo con la mano derecha un gesto como si se estuviese agarrando una vaina del plato, pero haciendo círculos. Una vaina rarísima!)
Después de la rebatiña por los tequeños y las empanaditas que les trajo el mesonero (esto explica por qué, en la ciudad más insegura de América, salen a comer perros calientes en la calle) piden la cuenta y tras un breve lapso de sobriedad, producto del monto que aparece en ella, hacen la vaca para pagar, no sin antes arrecharse con uno de sus compañeros por pararse para el baño al momento de llegar la cuenta.
Con un peón de marca mayor le juran amistad eterna al mesonero y al parquero y se retiran del local cantando “Para para bólica, para para bólica, ya me conecté”

Entre Enero y Abril pasan muchas cosas que sólo podríamos entender los venezolanos.

Lo que vio el musiú:
Es raro, pero la música típica dejó de ser la gaita y a la gente parece incluso desagradarle esta música y juran que no quieren ver una hallaca hasta el año próximo.
El país parece haber caído en una crisis económica y comienzan a haber manifestaciones en las calles por motivos políticos que, hasta ahora me eran desconocidos.
El país ha entrado y salido de la crisis en un par de ocasiones, la tensión política que se respiraba parece haber desaparecido y todos comienzan a disfrutar de algunas festividades llamadas “puente”
Lo que pasó:
Tras la peladera típica de principios de año, acompañada de las muestras de repudio hacia todo lo navideño, se entra en la realidad del país. Nos damos cuenta que mientras nosotros celebrábamos, los políticos "trabajaban" y comenzamos a mostrar nuestro descontento. Este descontento durará (no importa cuán marcado sea) lo que dura en llegar el carnaval, que si bien, técnicamente es sólo lunes y martes, para nosotros dura siete días con sus noches. El proceso se repite y llega la Semana Santa, conocida por nosotros como Semana Mayor o Semana Sángana…
Así transcurre el segundo semestre del año, entre vaivenes económicos y políticos pero siempre con la rochela a flor de piel, ligando un día festivo que caiga lunes o viernes (aunque si cae martes o jueves sirve también, porque se puede hacer un puentesito) y llegamos de nuevo a Diciembre.

Reporte final del musiú:
Estimados compatriotas, la tarea que se me encomendó no podrá ser concluida. Definir a estos individuos es prácticamente imposible, de hecho creo que son una especie nueva para la ciencia. Sin embargo he decidido quedarme un tiempo más para ver si puedo llegar a alguna conclusión razonable.

Lo que pasó:
El musiú se enamoró de una negrita espectacular, de esas que son candidatas al Miss universo por cualquier país del mundo y acá las vemos en cada esquina. Se enamoró también de la gente del país a quienes, aunque no ha logrado entender, mira con admiración porque son capaces de reír hasta en los peores momentos y, si bien a veces se les ve violentos, son siempre capaces de extender una mano a quien lo necesite abriéndole las puertas y el corazón sin siquiera preguntarle por sus papeles; se enamoró del concepto de familia que hay en cada casa y en fin se enamoró del país más bello del mundo.
Ojalá algún día nos enamoremos de este país y nos aceptemos con nuestros defectos y virtudes, que dejemos de querer ser un país que no somos y comencemos a trabajar entendiendo que aparte de rocheleros e impuntuales, somos generosos y creativos. Ojalá ese día llegue pronto porque me encantaría estar presente para celebrar cuando eso pase.

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