jueves, 24 de abril de 2014

EL QUE SE CANSA PIERDE



 EL QUE SE CANSA PIERDE

    Lo recuerdo como si fuera ayer. Eran los largos días previos al 11 de Abril de 2002 cuando una doña muy encopetada y con absoluto convencimiento en sus argumentos expuso en un programa de televisión (Cuando la había) el motivo por el cual, a pesar de las enormes marchas y concentraciones que veníamos protagonizando los venezolanos, no habíamos podido salir de Chávez: “El problema es que la gente grita NI UN PASO ATRÁS! Y dirige su mano al cielo; debe hacerlo apuntando la mano al piso porque de lo contrario las energías se cancelan y se exalta al enemigo y así nunca podremos salir de este gobierno” En ese momento pensé “Esta vieja loca no se da cuenta que no salimos de Chávez por gente como ella” y simplemente me sonreí. 
    El peo no fue lo que dijo la vieja, porque hablar pendejadas es una real libertad, el peo es que inmediatamente comencé a notar que la gente le hacía caso y fue ahí, en ese preciso instante que comprendí que estábamos jodidos! Condenados a un gobierno mediocre pero muy merecido para un país de mediocres.
   Por esos días quienes luchábamos lo hacíamos en contra de un proyecto que, a todas luces, se vislumbraba errado. No queríamos vivir en “El mar de la felicidad cubano” porque presentíamos que no podía ser muy feliz un mar del que muchos querían huir, aún a costa de su propia vida. Lo hacíamos también cargados de esperanza, pero sobre todo de mucha inocencia; creíamos que una gran marcha iba a hacer que “el tirano” profundamente avergonzado, renunciara y viviéramos felices para siempre. La realidad nos golpeó con la fuerza de un disparo; ese 11 de Abril, a golpe de 3 de la tarde, cayó la primera víctima de un plan que apenas logramos comprender doce años más tarde: El gobierno venezolano armó y entrenó gente para defender la revolución y asesinar a sus adversarios.
   Mucho tiempo ha pasado y hoy la lucha tiene otros protagonistas y otras características. Los jóvenes que pelean en las calles no lo hacen para cambiar un futuro que puede ser malo sino por cambiar un presente terriblemente hostil, en el que la muerte a manos del hampa es una posibilidad cada día más cierta y las expectativas de progreso son cada vez más lejanas. Son ellos y son sus madres que saben que no pueden contener el ímpetu de sus hijos cuando pelean por libertad y prefieren ir a la batalla con ellos. Quienes luchan hoy perdieron la inocencia a tiros, pero siguen en la calle porque, aun con los muchos errores que se les quiera ver, entendieron que las dictaduras deben ser derrocadas para volver a la democracia; entendieron que hay que dejarles la política a los políticos y deben tomar la calle para debilitar un sistema deslegitimado.
   Siempre que puedo digo que estos serán conocidos como “los últimos días del régimen de Nicolás Maduro” y no importa lo largos que sean esos días, estoy absolutamente convencido de que es así. La principal razón que me lleva a pensarlo es que la idiotez pareciera haber quedado reducida sólo a los seguidores de este desastre que se empeñan en llamar gobierno y revolución. Esto no quiere decir que hemos despertado como Ciudadanos, mucho nos falta para ello; es sólo que se nos quitó lo pendejo y la evidencia es que una vieja muy encopetada salió a decir “EL QUE SE CANSA PIERDE tiene dos elementos negativos en su estructura y es perjudicial para la lucha. Hay que decir EL QUE PERSEVERA VENCE” y unánimemente arrugamos la cara, sonreímos y dijimos “Coma mierda doñita! Y salga a tirar piedras o quédese en su casa pero eso si CALLADITA SE VE MÁS BONITA”

Con todo mi amor y respeto para esos “chamos” que dejan la vida cada día peleando contra esta Dictadura y sus esbirros.
“Fuerza y fe hermanos porque estamos del lado correcto de la historia. EL QUE SE CANSA PIERDE!” (L.L)