EL QUE SE CANSA PIERDE
Lo recuerdo como
si fuera ayer. Eran los largos días previos al 11 de Abril de 2002 cuando una
doña muy encopetada y con absoluto convencimiento en sus argumentos expuso en
un programa de televisión (Cuando la había) el motivo por el cual, a pesar de
las enormes marchas y concentraciones que veníamos protagonizando los
venezolanos, no habíamos podido salir de Chávez: “El problema es que la gente
grita NI UN PASO ATRÁS! Y dirige su mano al cielo; debe hacerlo apuntando la
mano al piso porque de lo contrario las energías se cancelan y se exalta al
enemigo y así nunca podremos salir de este gobierno” En ese momento pensé “Esta
vieja loca no se da cuenta que no salimos de Chávez por gente como ella” y
simplemente me sonreí.
El peo no fue lo
que dijo la vieja, porque hablar pendejadas es una real libertad, el peo es que
inmediatamente comencé a notar que la gente le hacía caso y fue ahí, en ese
preciso instante que comprendí que estábamos jodidos! Condenados a un gobierno
mediocre pero muy merecido para un país de mediocres.
Por esos días
quienes luchábamos lo hacíamos en contra de un proyecto que, a todas luces, se
vislumbraba errado. No queríamos vivir en “El mar de la felicidad cubano”
porque presentíamos que no podía ser muy feliz un mar del que muchos querían
huir, aún a costa de su propia vida. Lo hacíamos también cargados de esperanza,
pero sobre todo de mucha inocencia; creíamos que una gran marcha iba a hacer
que “el tirano” profundamente avergonzado, renunciara y viviéramos felices para
siempre. La realidad nos golpeó con la fuerza de un disparo; ese 11 de Abril, a
golpe de 3 de la tarde, cayó la primera víctima de un plan que apenas logramos
comprender doce años más tarde: El gobierno venezolano armó y entrenó gente
para defender la revolución y asesinar a sus adversarios.
Mucho tiempo ha
pasado y hoy la lucha tiene otros protagonistas y otras características. Los
jóvenes que pelean en las calles no lo hacen para cambiar un futuro que puede
ser malo sino por cambiar un presente terriblemente hostil, en el que la muerte
a manos del hampa es una posibilidad cada día más cierta y las expectativas de
progreso son cada vez más lejanas. Son ellos y son sus madres que saben que no
pueden contener el ímpetu de sus hijos cuando pelean por libertad y prefieren
ir a la batalla con ellos. Quienes luchan hoy perdieron la inocencia a tiros,
pero siguen en la calle porque, aun con los muchos errores que se les quiera
ver, entendieron que las dictaduras deben ser derrocadas para volver a la
democracia; entendieron que hay que dejarles la política a los políticos y
deben tomar la calle para debilitar un sistema deslegitimado.
Siempre que
puedo digo que estos serán conocidos como “los últimos días del régimen de
Nicolás Maduro” y no importa lo largos que sean esos días, estoy absolutamente
convencido de que es así. La principal razón que me lleva a pensarlo es que la
idiotez pareciera haber quedado reducida sólo a los seguidores de este desastre
que se empeñan en llamar gobierno y revolución. Esto no quiere decir que hemos
despertado como Ciudadanos, mucho nos falta para ello; es sólo que se nos quitó
lo pendejo y la evidencia es que una vieja muy encopetada salió a decir “EL QUE
SE CANSA PIERDE tiene dos elementos negativos en su estructura y es perjudicial
para la lucha. Hay que decir EL QUE PERSEVERA VENCE” y unánimemente arrugamos
la cara, sonreímos y dijimos “Coma mierda doñita! Y salga a tirar piedras o
quédese en su casa pero eso si CALLADITA SE VE MÁS BONITA”
Con todo mi amor y respeto para esos “chamos”
que dejan la vida cada día peleando contra esta Dictadura y sus esbirros.
“Fuerza y fe hermanos porque estamos del lado correcto de la
historia. EL QUE SE CANSA PIERDE!” (L.L)
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