EL LEGADO DEL
COMANDANTE
El Título del
presente escrito lo tomo prestado de un programa de televisión de una de esas
televisoras creadas en los últimos años para rendirle pleitesía al “Líder
máximo y eterno de la Revolución Bolivariana”. En dicho canal se cumple,
finalmente, uno de los sueños supremos del “Comandante-Presidente” y no me
refiero a la igualdad entre los ciudadanos o la MAYOR SUMA DE FELICIDADES PARA
EL PUEBLO, no. Su sueño máximo era trascender a su estado físico para poder
estar encadenado las 24 horas del día, en un espacio en el que únicamente se
hable de él y en su nombre, ubicándolo de manera arbitraria, entre personajes
desaparecidos o religiosos a quienes nunca se les preguntó su afinidad política
con el finado comandante. Es así como nos muestran a un “comandante-presidente”
con su pose de intelectual junto a, ni más ni menos, Jesucristo y Simón Bolívar; tomados de la mano y luchando
por la justicia y la igualdad social. Una vaina así como El Salón de la
Justicia pero mucho más arrecho.
Pero vamos a
analizar seriamente cuál es el verdadero legado del comandante porque, siendo
honestos, esta vaina no se empezó a torcer con la llegada de “El Bolívar
reencarnado” al poder. Si existe una realidad del tamaño de Venezuela es que en
este país no hemos dado pié con bola con ningún presidente y hemos vivido de
caudillo en caudillo esperando que los políticos cumplan con sus promesas,
vaina que nunca va a suceder ni aquí ni en ninguna parte del mundo, porque
ellos sólo existen para no tener que trabajar y hacerse ricos a costilla de los
pendejos que los elegimos. El legado del “Salvador de la patria” no ha sido
otro que la profundización de nuestras taras que venimos arrastrando desde la
fundación de la república, unidas con las taras que veníamos arrastrando de
nuestros ancestros indígenas ( No olvidemos que mientras los pueblos indígenas
de México y Centroamérica por un lado, y otro tanto de Suramérica por el otro
estaban construyendo civilizaciones, nuestros indígenas andaban viendo qué
etnia vecina se descuidaba para robarle sus vainas y matarse a carajazos entre
ellos. Nada muy distinto a lo que vivimos hoy en día…) Si por algo será
recordado “El Gran latinoamericano” es por despertar nuestros más bajos
instintos y por tener el triste mérito de haber hambreado a un país
ineludiblemente rico.
Muchas veces
he tratado de autoconvencerme de que los venezolanos somos gente cordial y
amable, pero la realidad se nos presenta como un yunque. Los venezolanos hemos
aflorado nuestra verdadera cara que, detrás de la sonrisa, esconde un puñal y
sólo está esperando el momento para tomar ventaja de la situación y hacerse del
botín. Muchos podrían creer que generalizo y tal vez sea cierto, pero la
realidad es que los que estamos equivocados de país somos los que no formamos
parte de ese perfil; somos nosotros, los menos, los que creemos en el esfuerzo
individual y en los valores para alcanzar nuestras metas. Estamos nadando, como
el salmón, contra la corriente y vamos a terminar, como el salmón, en el sartén…
La realidad es
que los malos de la clase llegaron al poder. Ese carajo sabrosón que se pasó
toda su vida estudiantil tomando ventaja de los demás y jurando que si algún
día llegaba a presidente iba a decretar el fin de semana desde el jueves, ahora
es un ministro o un diputado… tal vez hasta un presidente.
El Legado del “Corazon
de la patria” se nos muestra con múltiples facetas, pero una de las más
significativas es la faceta iconográfica del proceso. Este periodo
histórico-político que nos tomó por asalto tiene sus palabras, sus gestos y,
sobre todo, su perfil personal. Vamos a intentar describirlo para que, en el
mejor de los casos, los que no lo hayan notado estén muy alertas y sepan
diferenciar a un malandro disfrazado de socialista de un CIUDADANO.
El “Camarada
enchufado” (No estoy describiendo al individuo plagado de carencias e
ignorancia del cual se han aprovechado para llegar al poder, sino de aquel
aprovechador y oportunista que generalmente se cuadra con el gobierno de turno)
suele ser in individuo con pocos o ningún mérito académicos para ocupar algún
puesto en cualquier empresa pública o privada. Por lo general, si es que se
graduó de alguna universidad, lo hizo en una universidad de poco renombre y su
escalada social dependía, casi exclusivamente, de su declaración de posición política.
Es lo que en el argot popular se denomina un Chambista.
Este Chambista, es un individuo
de gustos refinados (Trajes de marca; carros de lujo y casas o apartamentos en
buenas zonas del este de Caracas). Les encanta el mejor colegio de la ciudad
para sus hijos, pero en las reuniones de padres y representantes deja claro que
no está de acuerdo en aumentar la matrícula con la que se paga la educación de
sus hijos y suele amenazar con llevar el caso a las autoridades competentes.
Mientras hablan pestes del imperio y del capitalismo, deciden atacar al
monstruo desde adentro y se van de vacaciones a Miami para hacer sus
diligencias...
Nuestro chulo tiene un catálogo
de palabras propias de la revolución, que usa (generalmente mal empleadas) para
poder darnos al resto de los profanos CIUDADANOS de este país un discurso de
igualdad y humanismo. Les encantan palabras como SOBERANÍA mientras le entregan
el país a varias potencias extranjeras siempre y cuando no sean los gringos.
Usan la palabra FASCISTA desde su más profunda ignorancia, mientras con su modo
de actuar dan definición al término, es decir, no hay vaina más fascista que un
funcionario público en la Venezuela de hoy, y van por el mundo hablando de
INDEPENDENCIA; PRODUCCIÓN ENDÓGENA y LOGROS REVOLUCIONARIOS mientras somos cada
vez menos independientes precisamente por la destrucción de nuestra producción
nacional; todo un logro pues!
Si bien el vocabulario es
importante para el andar de nuestros inmorales boliburgueses, su gesticulación
es vital. De nada sirve decir INTEGRACIÓN sin entrelazar los dedos de ambas
manos con los brazos estirados (se estiran los dedos de ambas manos y justo al
momento de decir INTEGRACION se entretejen los dedos de la mano derecha con los
de la izquierda, siempre en dos tiempos) ¿De qué carajo puede servir decir SOBERANÍA
sin darle tres (3) golpes con el dedo índice a la mesa en la cual se habla?
La descripción de ellos es muy
amplia y aún más obvia, por lo que no vale la pena ahondar en detalles. La gran
pregunta es ¿Quiénes están de más? Yo creo que los que estamos como cucaracha
en baile de gallina somos nosotros, los que tenemos claro el concepto de
CIUDADANOS por contraposición al de HABITANTE. Lamentablemente este país se ha
convertido en un territorio con habitantes, con los derechos alborotados y los
deberes adormecidos. Un país de carroñeros esperando el momento para tomar su
parte del botín con el gobierno que mejor los representa y en el que única
salida posible pareciera ser El Aeropuerto Internacional de Maiquetía.
Disculpen que los traiga a la
realidad. Otro día le daré un enfoque más ameno a nuestra historia pero hoy no pude.
Cierro con una frase lapidaria de
una persona a quien quise mucho a pesar de sus poses políticas y de quien me
reservo los datos por respeto a su memoria. ¨Esta vaina está tan mala… que está
buena”
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