martes, 28 de febrero de 2012

La Parabólica de Lomas de la Lagunita o, Chávez hasta el 2021.

La Parabólica de Lomas de La Lagunita o, Chávez hasta el 2021.
Si esta mañana, al despertarme, alguien me hubiese jurado que iba a terminar el día en la reunión de una junta de vecinos debatiendo la conveniencia o no de mantener una antena parabólica, seguramente me hubiese sonreído y hubiese seguido durmiendo.

Un amigo me invitó, como asesor de seguridad, a una reunión que se efectuaría con tal fin en la sede de la asociación de vecinos de su urbanización (Lomas de la lagunita). Cuando llegué, cerca de las nueve de la noche, ya la reunión había comenzado y se debatía acerca de la pertinencia de mantener el sistema de antenas parabólicas que existe en dicha urbanización desde hace muchos años; si bien no dejó de llamarme la atención el tema del debate, pensé que sería una pequeña inquietud de alguno de los miembros de la comunidad y que a la brevedad se tomaría el tema de la seguridad. No podía estar más equivocado!

Después de la exposición de opciones por parte de la junta directiva, se procedió a dar la palabra a quienes estuvieran interesados en aportar sus ideas; unos opinaban que no se debía pagar por la reparación y el mantenimiento de un sistema obsoleto, mientras otros, de manera vehemente, defendían la opción de “rescatar y mantener” el sistema de antenas porque era “un patrimonio de la comunidad”. Al ver que el tema de seguridad no era abordado, pedí la palabra para presentarles una opción de sistemas de seguridad en la que podríamos darle un uso a la parabólica; uno de los miembros de la junta directiva descartó esa idea pues “habría que adecuar el sistema con equipos muy costosos” otro propuso usarlas para transmitir películas “de esas que se compran en la UCV…” y un señor se ofreció para hacer una consulta en toda la comunidad para determinar si la parabólica se iba o se quedaba y estudiar la mejor manera de hacerla “autosustentable”.

Ya entradas las diez de la noche pedí la palabra de nuevo para volver sobre el tema de la seguridad, pues como comprenderán, el “jaleo” de la antena parabólica de una urbanización en la que no vivo, a las diez de la noche me era totalmente intrascendente y, tras explicarles que cada vez iba a ser más difícil hacerle mantenimiento a su antena y que la única manera de hacerla autosustentable a la vuelta de unos años era invitar a los jóvenes y cobrarles para que vieran cómo eran las antenas en la antigüedad, les expuse mis recomendaciones en materia de seguridad. Súbitamente un señor mayor me interrumpió para acusarme de intentar “eliminar el sistema de antenas para venderle algo más moderno” un joven (al menos cincuenta años menor que el anterior) soltó una carcajada sonora mientras otro vecino le reclamaba a gritos que no se burlara de las demás personas y una señora llamaba a la cordura. En pocos minutos todos estaban de pie, gritando razones y dejando de lado un tema prioritario para discutir otro tema anacrónico, mientras yo me escabullía entre los gritos y los manotazos para dejarlos en su mini país.

Me hubiese gustado pedir la palabra una vez más para reflexionar de la necesidad de defender las ideas con argumentos y no con gritos, pues siempre se podrá gritar más alto que tu adversario pero un argumento certero es irrebatible; de la urgencia de cambiar el país desde su entorno, entendiendo que cuando se atacan las ideas de los demás insultando y agrediendo, se está formando parte del problema y no de la solución; para reflexionar acerca de la urgencia de respetar a los demás, aunque no se compartan sus ideas, pero ya era tarde...

Seguramente al momento de escribir estas líneas, ellos seguirán en su discusión y yo sigo con el amargo sabor del que pierde la esperanza, pues unos apuestan a una victoria y otros a un tumor, pero muy pocos apuestan a cambiar lo que en definitiva es la verdadera causa de nuestros males: La intolerancia y la falta de educación. Me da escalofríos pensar que en el 2021 todavía estén peleando por una antena parabólica en Lomas de la Lagunita y por un sistema político en el resto del país.   

1 comentario:

  1. Siempre de acuerdo contigo pana. La típica lucha de egos de urbanización, sin solución alguna.
    Es una lástima que la mayor parte de la generación que nos precede tenga una inteligencia emocional tan baja y esté tan desligada a la realidad general de la nación. Es ahora nuestra responsabilidad enseñarle a nuestros hijos a ser mejores personas y a preocuparse por crecer dentro de una sociedad y no dentro de mini países, como nos lo están entregando.
    Un abrazo Manuel.

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