Nada como salir a trotar, uno pasa buena parte del día
esperando llegar a su casa para cambiarse de ropa y salir a despejar la mente,
pronto el sudor comienza a deslizarse junto al estrés y tu cerebro empieza a
componer el mundo al ritmo de la música y tu corazón. Sientes la mirada de las
personas y mentalmente les dices “deja de verme y trota”, en ese momento nada
puede ir mal, hasta que pufff! Pisas la plasta que alguna plasta dejó “olvidada”
en la mitad de la vía. De pronto todos tus pensamientos positivos se van a la
MIERDA, intuitivamente le mentas la madre al perro hasta que te das cuenta que
la culpa la tiene el MOJÓN del dueño y le mentas la madre en voz alta con la
esperanza de que te escuche.
Pisar MIERDA es una de las cosas más desagradables que
existen, uno automáticamente comienza a buscar un pedacito de grama para
deslizar el zapato o un charco de agua para facilitar las cosas, tu mundo se
concentra en la suela de tu zapato y las maldiciones y mentadas de madre salen
de tu boca casi al ritmo de tu respiración. Hay, sin embargo, optimistas que
tienen el firme convencimiento que pisar una plasta les traerá buena suerte y
abundante dinero; créanme, si esto fuera cierto la calle en la que vivo se
llamaría Beverly Hills, porque es difícil hasta encontrar el pedacito de grama
libre de MIERDA para limpiarse los zapatos.
Qué pensarán estos individuos que, así como si nada, dejan los
desperdicios de sus perros en la vía pública? Creerán que uno es un pendejo por
bajar con una bolsa y recoger los
desechos de nuestras mascotas? O será que creen que para nosotros si es
agradable? Será que los muy idiotas creen que las moscas que se paran en la
MIERDA de sus perros, por gratitud, no se van a parar en su pan del desayuno, o
en el chupón de sus hijos?
Lo triste de estos personajes es que, después de dejar el
excremento de sus perros en la acera, son perfectamente capaces de sentarse a
ver Globovisión y reflexionar: Que CAGADA
de país! O: Este país está hecho una MIERDA!. Si hermano!, este país está
hecho una MIERDA por gente como usted que no entiende que las demás personas tenemos
derechos; nada lo diferencia a usted del más abusador de los individuos que
adversa. No hay niveles de abuso, abusa el que roba; el que mata, y abusa el
que deja la MIERDA de su perro en la vía pública.
Si la vida fuera justa, el dueño del perro que me brindó sus
desechos vería el fin de sus días ahogado en el Guaire en medio del producto de
mis reflexiones sanitarias. Disculpen ustedes mi actitud y lo corto del cuento,
pero tengo un zapato que limpiar.
Que cagada!
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