El guayabo
de Walmart
Para nosotros, los venezolanos, viajar implica todo un
proceso previo que va mucho más allá del mero itinerario de viaje. Ese proceso
es tan complejo que tienes que hacer una investigación cada vez que viajas
porque es humanamente imposible recordarlo y nos ha llevado a convertirnos en
unos burócratas del sistema cambiario internacional.
Resultaría inútil intentar
explicar el proceso a cualquier ciudadano de otro país, ellos solo nos atienden
y nos ven como despilfarradores sauditas capaces de comprar todo lo que se atraviese
en nuestro camino. Sin embargo me limitaré a resumirlo más o menos así:
1) Intentas hacer el trámite por internet en la página de CADIVI.
2) Llamas a alguien
que acaba de hacerlo para que te explique.
3) Lo vuelves a intentar.
4) Mentas madre.
5) Vuelves a llamar al que llamaste antes.
6) Logras hacer la solicitud.
7) Apuestas un cojón a que no te va a dar tiempo y no te van
a dar los dólares.
8) Pides LA CITA en el banco.
9) Intentas armar dos CARPETAS para llevarlas al banco (aquí
se repiten los pasos 2; 3; 4; 5; y 7)
10) Llevas las carpetas al banco en la fecha indicada.
11) Te devuelven la carpeta porque te faltó un recaudo (se
repiten pasos 2; 3 y 7)
12) Vuelves a llevar la carpeta con los recaudos y un CARRÉ
al banco.
13) Prendes una vela y espera que te asignen los el CUPO DE
VIAJERO Y LOS DÓLARES EN EFECTIVO
14) Te ASIGNAN los dólares y puedes dormir tranquilo.
Para el común de los venezolanos que ahorramos para poder
irnos de vacaciones fuera del país al menos una vez al año; a olvidarnos de la
inseguridad; HACER UNAS COMPRITAS y ponernos ese reloj y esa cadena que tenemos
guardados durante todo el año en una gaveta, desde el mismo momento en que
despega el avión comienza una metamorfosis que se materializa a la llegada al aeropuerto
de destino (así sea este una escala) Nuestro cerebro se convierte en una
calculadora que todo lo multiplica por CUATRO
TREINTA y, en general, nos convertimos en unos monstruos compradores
compulsivos, capaces de arrasar con todo a nuestro paso.
Es inútil explicar esa metamorfosis a alguien no venezolano,
incluso los venezolanos que tienen muchos años viviendo afuera no logran entender muy bien lo que nos pasa y
solo se limitan a llevarnos de compras y participar, como observadores, de la
orgía consumista que protagonizamos. Aunque en el itinerario de viaje solo
designamos unos pocos días de SHOPPING, la realidad es que el viaje entero es un
juego en el que el objetivo es comprar la mayor cantidad de cosas con un monto
determinado de dólares. El cupo en dólares es, para nosotros, de carácter intransferible.
Aunque quienes viajamos en pareja nos enfrentamos comúnmente a la trampa de
tener que pagar con nuestras TARJETAS porque, mágicamente, nuestras esposas
sufren de incontinencia urinaria o estomacal al momento de pagar en las
tiendas. Esto genera fuertes discusiones y frustraciones porque el presupuesto
del viaje es limitado y definido: DOS MIL QUINIENTOS dólares en tarjetas de crédito
y QUINIENTOS dólares en efectivo (el moto en efectivo se toca solo en caso de emergencia
pues al verlos en físico el cerebro nos hace corto y lo deja de ver a 4.30 para
verlos al cambio del MERCADO NEGRO O DÓLAR LIBRE)
Generalmente se hace una lista mental en la que se establecen,
en orden de prioridad, las cosas que se necesitan, luego las que se quieren y
por último las inútiles pero curiosas (mi mamá se trajo del último viaje una
manito telescópica para rascarse la espalda, parecida a una antena de carro con
cinco dedos…) Es así como una va comprando desde ropa, luego pasa a comprar lentes de sol
y juegos de Playstation, y termina comprando pinchos en forma de jojoticos para
sostener los jojotos mientras se los come.
Bajo este criterio va transcurriendo el viaje, entre gastos
superfluos y gastos necesarios (desde franelas hasta gasolina) hasta que
llegamos al acto de cierre que tiene por escenario WALMART. Los venezolanos
vemos a Walmart como la despedida de solteros, es ahí donde realizamos las compras
finales y racionalizamos el fin del viaje. Suele ser una compra nocturna, mucha
veces hasta de madrugada (lo que viene acompañado de la sentencia final: “Igualito
que en Caracas”) y muy silenciosa, casi reflexiva. Por lo general cada quien
toma por su lado pues dispone de sus últimos dólares para adquirir desde
MILKYWAYS para la gente de la oficina hasta los artículos que desaparecieron de las
estanterías venezolanas desde hace algún tiempo. En algún punto convergen en el
pasillo de la ropa, se miran y saben que ese tipo de compras finalizó, es
momento del LISTERINE o tal vez de algún cereal; es el momento de las compras
serias, las que te recuerdan lo jodido que estás en tu país. Calculas el monto
final de la compra y te aseguras de haber ESPALILLADO el cupo; pagas, regresas
a la casa y te acuestas a dormir con un gran suspiro porque en pocas horas
vuelves a la realidad; terminó la despedida de solteros. El reloj y la cadena
de oro vuelven a la gaveta y todo, otra vez a la “normalidad”.
GLOSARIO:
1) CADIVI:
Órgano regulador de divisas en Venezuela que, entre sus atribuciones socialistas
incoherentes, tiene por objetivo subsidiar el consumo de los viajeros venezolanos
en el exterior, fomentando así la producción de otros países y fortaleciendo la
economía en esos países.
2) LA
CITA: Fecha peligrosamente cercana al viaje en la que debes llevar los recaudos
al banco para que haga la gestión ante CADIVI y poder saber si el Estado
venezolano te va a subsidiar el viaje o lo vas a pagar a dólar libre.
3) CARPETAS:
Son dos legajos llenos de información requerida por CADIVI y entregados en LA
CITA al banco. En ellas van desde los pasajes del viajero, hasta una estampita
de la Virgen del Valle.
4) CARRÉ:
Chocolate venezolano que se suele entregar a los burócratas de rango bajo en
los ministerios y agencias bancarias para que agilicen un proceso determinado.
5) CUPO
DE VIAJERO Y DÓLARES EN EFECTIVO: Es la asignación de dólares que hace el
estado venezolano a través de CADIVI, representando los primeros un cupo para
consumo en tarjetas de crédito y los segundos, como su nombre lo indica, una
asignación en efectivo para gastos de emergencia (Taxis, propinas, etc)
6) ASIGNACIÓN
DE DÓLARES: Confirmación de que el Estado te va a subsidiar el viaje.
7) HACER
COMPRITAS: Amenaza con la que los venezolanos, que están por salir de viaje,
indican que van a comprar como locos.
8) CUATRO
TREINTA: También conocido como CUATRO PUNTO TRES, es el cambio oficial del
dólar, es decir: Por cada dólar que consumimos los venezolanos mientras estamos
de viaje, tenemos que pagar 4.3 bolívares “fuertes”.
9) SHOPPING:
Término anglosajón acuñado por los venezolanos para el acto de hacer compras.
10) LA
TARJETA: Se refiere a las tarjetas de crédito del banco en el cual hiciste LA
CITA y con las cuales HACES LAS COMPRITAS a CUATRO TREINATA (se suelen cuidar
más que el pasaportes mientras uno está de viaje)
11) DOSMIL
QUINIENTOS: Cantidad de dólares que CADIVI asigna a los viajeros para consumo
de TARJETA de crédito (Si te pasas te jodes un año!)
12) QUINIENTOS:
Monto en efectivo que es asignado por CADIVI para el consumo en el exterior.
13) MERCADO
NEGRO O DÓLAR LIBRE: Taza de cambio real a la que tenemos que vivir los
venezolanos. Si bien es de carácter ilegal, se sospecha una fuerte
participación del Gobierno venezolano en la fijación de su precio y, los más
malpensados, aseguran que es el principal negocio del Gobierno y de donde salen
las fortunas que le permite a algunos funcionarios públicos usar el CUPO de
CADIVI en sus viajes únicamente para
gasolina…
14) WALMART:
Tienda por departamento en la que los venezolanos hacemos las compras finales.
15) MILKYWAY:
Chocolate de origen imperial que se ha convertido en un genérico para la palabra
chocolate ( Si un maracucho va a comprar Twix o Snickers también los llama
Milkyway)
16) LISTERINE:
Enjuague bucal desaparecido de los anaqueles en los auto-mercados de Venezuela y
que pasó a formar parte indispensable de las compras de última hora en WALMART.
17) ESPALILLAR:
Término que se usa para denotar el fin del CUPO asignado. También
conocido por algunos como RASPAR, aunque ese término tiene una connotación de
delito cambiario.
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