lunes, 3 de octubre de 2016

TRIQUI TRAQUI


TRIQUI TRAQUI.



Caracas, 31 de octubre de 2016.


6:30 AM. Sale mi hija de su cuarto y me pregunta: ¿Papiii, me puedo poner el vestido de las princesas que me regaló mi tío?

¡No!

¿Pero por quéeee?

En primer lugar, porque ya no te queda y en segundo lugar porque es una fiesta de Halloween. Aunque viéndolo bien… con ese vestido ya pareces una princesa, pero de la Libertador y da un poquito de miedo…

Quéee? No te entiendo papi.

Nada mi amor, ponte el de brujita que te compré, que ese te queda mejor.

¡Pero es que yo quiero ponerme el vestido de princesas que me regaló mi tíooooo!

¡Coño Adriana ponte lo que te dé la gana! Pero apúrate que vas a llegar tarde al colegio.



Caracas, 31 de octubre de 2015 (un año antes)

6:20 PM.  Suena el timbre de la puerta insistentemente y yo, ante la falta de costumbre, respondo intrigado: “Quieeeén?” al otro lado de la puerta escucho una voz infantil que dice en un tono algo nasal: “Triquitraqui” – “Quieeeeeén?”, respondo yo, ya algo preocupado; al asomarme por el ojo mágico solo puedo ver una sombra oscura hacia la parte baja de la puerta y decido, tras percatarme que la reja se encontraba cerrada, abrir la puerta para ver de qué se trataba. Fue allí cuando todo cobró “sentido”: Del otro lado de la reja se encontraba un carajito vestido de Batman, con una cesta plástica en forma de calabaza, que me repitió la palabra que se había aprendido para ese día “TRIQUITRAQUI”.

Como yo estaba algo molesto porque me había interrumpido un programa de televisión, murmuré, tal vez en voz alta…:” ¡Muchacho pajúo, Batman no sale en Halloween!” Y entré a buscarle un paquete de galletas María pues, ante la falta de costumbre, no había tomado la previsión de comprar caramelos para los carajitos en noche de brujas.



7:15 PM. Suena el timbre de la puerta insistentemente y refunfuño entre dientes: “Estos carajitos de mierdaaa no me van a dejar ver televisión hoy”, antes de preguntar quién era, entré a la cocina y busqué otro paquete de galletas María, luego me paré frente a la puerta y pregunté con desgano: “Quiénnn? Al otro lado de la puerta escucho una voz adulta que dice en tono algo nasal…: “Es Carlos, tu vecino del doce” –  “Quiéeen?”, respondo yo ya algo preocupado…; al asomarme por el ojo mágico veo a un vecino como de mi edad que solía encontrarme con su hijo en el ascensor por las mañanas cuando llevaba los niños al colegio, y al que siempre saludaba con un somnoliento “Epa”, y del que, a su vez, siempre recibía la misma palabra por respuesta.

Al abrir la puerta, tal vez por reflejo, mi saludo fue el de siempre “Epa” ahora en tono de asombro; pero esta vez su respuesta fue más larga: “Epa, Chamo tú le dijiste pajúo a mi hijo?” – “A quiéeen?” Pregunté intrigado –  “Pana, Carlitos me dijo que le habías dicho pajúo” – “Coño a Batman? Pensé que no me había escuchado pana, perdóoonnn. Es que estaba viendo un juego de tenis y… me salió el carajito vestido de Batman en Halloween, diciendo TRIQUITRAQUI” – “Coño si pana, ese disfraz de mierda no se lo quiere quitar ni para bañarse, ya parece un acosador de carajitos, y mira que le expliqué que la vaina era Trick or treat, jejejej” – “Jajajaja, así anda la mía con un disfraz de las princesas que le regaló mi hermano y ya le está quedando pequeño. Pana disculpa de verdad, ¿quieres pasar? Te invito un  Whiskisito?” – “Bueno, qué carajo… uno por el enojo… ejeje”



11:45 PM. Suene el timbre de la puerta insistentemente y le bajo el volumen a la música, me paro frente a la puerta y, haciendo un esfuerzo para ocultar mi tono etílico, pregunto: “Quiéenn?” Del otro lado de la puerta escucho una voz femenina adulta que dice en tono algo nasal y molesta: “Soy yo, Rosa. Tu vecina del doce… ¿Carlos está ahí?” Al abrir la puerta me encuentro con una muchacha como de la edad de mi esposa, a quien solía encontrarme en el ascensor y que solía saludarme con un afectuoso “Buenos días” y a quien yo solía devolver el saludo con el mismo afecto.

Al percatarme del problema que se avecinaba, no tuve una mejor idea que saludar con afecto: “Buenos días” y esbozar mi sonrisa que tan buenos resultados solía aportarme; pero de su parte solo recibí una mirada condenatoria y un solo comentario “Son casi las doce de la noche, ¿me llamas a Carlos?”



Caracas 31 de octubre de 2016.



7: 15 AM. Salgo por fin de la casa y estoy listo para llevar a los niños al colegio a su fiesta de Halloween. Se abre la puerta del ascensor y me encuentro con Carlos, el vecino del doce… y lo saludo como lo vengo saludando desde hace un año: “Epa pajúo” – “¿Que pasó pajúo, todo bien?” me respondió como me viene respondiendo desde hace un año – “Aquí, saliendo tarde para el colegio”-  “Coño sí, que peo!”- “Otra vez de Batman Carlitos?” Le pregunté al niño mientras le guiñaba un ojo, a lo que el niño respondió sacándome la lengua y el papá respondió: “Tranquilo, el año que viene te lo regalo para Ignacio. Por cierto, a ver si le compras un disfraz nuevo a Adriana, que ya se parece a la vecina del dos… jajaja” –  “Jajajajaja, pendiente de un ronsito esta noche? Mira que el precio del Whisky está de espanto” - - “Si va!”

jueves, 24 de abril de 2014

EL QUE SE CANSA PIERDE



 EL QUE SE CANSA PIERDE

    Lo recuerdo como si fuera ayer. Eran los largos días previos al 11 de Abril de 2002 cuando una doña muy encopetada y con absoluto convencimiento en sus argumentos expuso en un programa de televisión (Cuando la había) el motivo por el cual, a pesar de las enormes marchas y concentraciones que veníamos protagonizando los venezolanos, no habíamos podido salir de Chávez: “El problema es que la gente grita NI UN PASO ATRÁS! Y dirige su mano al cielo; debe hacerlo apuntando la mano al piso porque de lo contrario las energías se cancelan y se exalta al enemigo y así nunca podremos salir de este gobierno” En ese momento pensé “Esta vieja loca no se da cuenta que no salimos de Chávez por gente como ella” y simplemente me sonreí. 
    El peo no fue lo que dijo la vieja, porque hablar pendejadas es una real libertad, el peo es que inmediatamente comencé a notar que la gente le hacía caso y fue ahí, en ese preciso instante que comprendí que estábamos jodidos! Condenados a un gobierno mediocre pero muy merecido para un país de mediocres.
   Por esos días quienes luchábamos lo hacíamos en contra de un proyecto que, a todas luces, se vislumbraba errado. No queríamos vivir en “El mar de la felicidad cubano” porque presentíamos que no podía ser muy feliz un mar del que muchos querían huir, aún a costa de su propia vida. Lo hacíamos también cargados de esperanza, pero sobre todo de mucha inocencia; creíamos que una gran marcha iba a hacer que “el tirano” profundamente avergonzado, renunciara y viviéramos felices para siempre. La realidad nos golpeó con la fuerza de un disparo; ese 11 de Abril, a golpe de 3 de la tarde, cayó la primera víctima de un plan que apenas logramos comprender doce años más tarde: El gobierno venezolano armó y entrenó gente para defender la revolución y asesinar a sus adversarios.
   Mucho tiempo ha pasado y hoy la lucha tiene otros protagonistas y otras características. Los jóvenes que pelean en las calles no lo hacen para cambiar un futuro que puede ser malo sino por cambiar un presente terriblemente hostil, en el que la muerte a manos del hampa es una posibilidad cada día más cierta y las expectativas de progreso son cada vez más lejanas. Son ellos y son sus madres que saben que no pueden contener el ímpetu de sus hijos cuando pelean por libertad y prefieren ir a la batalla con ellos. Quienes luchan hoy perdieron la inocencia a tiros, pero siguen en la calle porque, aun con los muchos errores que se les quiera ver, entendieron que las dictaduras deben ser derrocadas para volver a la democracia; entendieron que hay que dejarles la política a los políticos y deben tomar la calle para debilitar un sistema deslegitimado.
   Siempre que puedo digo que estos serán conocidos como “los últimos días del régimen de Nicolás Maduro” y no importa lo largos que sean esos días, estoy absolutamente convencido de que es así. La principal razón que me lleva a pensarlo es que la idiotez pareciera haber quedado reducida sólo a los seguidores de este desastre que se empeñan en llamar gobierno y revolución. Esto no quiere decir que hemos despertado como Ciudadanos, mucho nos falta para ello; es sólo que se nos quitó lo pendejo y la evidencia es que una vieja muy encopetada salió a decir “EL QUE SE CANSA PIERDE tiene dos elementos negativos en su estructura y es perjudicial para la lucha. Hay que decir EL QUE PERSEVERA VENCE” y unánimemente arrugamos la cara, sonreímos y dijimos “Coma mierda doñita! Y salga a tirar piedras o quédese en su casa pero eso si CALLADITA SE VE MÁS BONITA”

Con todo mi amor y respeto para esos “chamos” que dejan la vida cada día peleando contra esta Dictadura y sus esbirros.
“Fuerza y fe hermanos porque estamos del lado correcto de la historia. EL QUE SE CANSA PIERDE!” (L.L)

sábado, 9 de noviembre de 2013

El Legado del Comandante




EL LEGADO DEL COMANDANTE

El Título del presente escrito lo tomo prestado de un programa de televisión de una de esas televisoras creadas en los últimos años para rendirle pleitesía al “Líder máximo y eterno de la Revolución Bolivariana”. En dicho canal se cumple, finalmente, uno de los sueños supremos del “Comandante-Presidente” y no me refiero a la igualdad entre los ciudadanos o la MAYOR SUMA DE FELICIDADES PARA EL PUEBLO, no. Su sueño máximo era trascender a su estado físico para poder estar encadenado las 24 horas del día, en un espacio en el que únicamente se hable de él y en su nombre, ubicándolo de manera arbitraria, entre personajes desaparecidos o religiosos a quienes nunca se les preguntó su afinidad política con el finado comandante. Es así como nos muestran a un “comandante-presidente” con su pose de intelectual junto a, ni más ni menos, Jesucristo y  Simón Bolívar; tomados de la mano y luchando por la justicia y la igualdad social. Una vaina así como El Salón de la Justicia pero mucho más arrecho.

Pero vamos a analizar seriamente cuál es el verdadero legado del comandante porque, siendo honestos, esta vaina no se empezó a torcer con la llegada de “El Bolívar reencarnado” al poder. Si existe una realidad del tamaño de Venezuela es que en este país no hemos dado pié con bola con ningún presidente y hemos vivido de caudillo en caudillo esperando que los políticos cumplan con sus promesas, vaina que nunca va a suceder ni aquí ni en ninguna parte del mundo, porque ellos sólo existen para no tener que trabajar y hacerse ricos a costilla de los pendejos que los elegimos. El legado del “Salvador de la patria” no ha sido otro que la profundización de nuestras taras que venimos arrastrando desde la fundación de la república, unidas con las taras que veníamos arrastrando de nuestros ancestros indígenas ( No olvidemos que mientras los pueblos indígenas de México y Centroamérica por un lado, y otro tanto de Suramérica por el otro estaban construyendo civilizaciones, nuestros indígenas andaban viendo qué etnia vecina se descuidaba para robarle sus vainas y matarse a carajazos entre ellos. Nada muy distinto a lo que vivimos hoy en día…) Si por algo será recordado “El Gran latinoamericano” es por despertar nuestros más bajos instintos y por tener el triste mérito de haber hambreado a un país ineludiblemente rico.

Muchas veces he tratado de autoconvencerme de que los venezolanos somos gente cordial y amable, pero la realidad se nos presenta como un yunque. Los venezolanos hemos aflorado nuestra verdadera cara que, detrás de la sonrisa, esconde un puñal y sólo está esperando el momento para tomar ventaja de la situación y hacerse del botín. Muchos podrían creer que generalizo y tal vez sea cierto, pero la realidad es que los que estamos equivocados de país somos los que no formamos parte de ese perfil; somos nosotros, los menos, los que creemos en el esfuerzo individual y en los valores para alcanzar nuestras metas. Estamos nadando, como el salmón, contra la corriente y vamos a terminar, como el salmón, en el sartén…

La realidad es que los malos de la clase llegaron al poder. Ese carajo sabrosón que se pasó toda su vida estudiantil tomando ventaja de los demás y jurando que si algún día llegaba a presidente iba a decretar el fin de semana desde el jueves, ahora es un ministro o un diputado… tal vez hasta un presidente.

El Legado del “Corazon de la patria” se nos muestra con múltiples facetas, pero una de las más significativas es la faceta iconográfica del proceso. Este periodo histórico-político que nos tomó por asalto tiene sus palabras, sus gestos y, sobre todo, su perfil personal. Vamos a intentar describirlo para que, en el mejor de los casos, los que no lo hayan notado estén muy alertas y sepan diferenciar a un malandro disfrazado de socialista de un CIUDADANO.

El “Camarada enchufado” (No estoy describiendo al individuo plagado de carencias e ignorancia del cual se han aprovechado para llegar al poder, sino de aquel aprovechador y oportunista que generalmente se cuadra con el gobierno de turno) suele ser in individuo con pocos o ningún mérito académicos para ocupar algún puesto en cualquier empresa pública o privada. Por lo general, si es que se graduó de alguna universidad, lo hizo en una universidad de poco renombre y su escalada social dependía, casi exclusivamente, de su declaración de posición política. Es lo que en el argot popular se denomina un Chambista.

Este Chambista, es un individuo de gustos refinados (Trajes de marca; carros de lujo y casas o apartamentos en buenas zonas del este de Caracas). Les encanta el mejor colegio de la ciudad para sus hijos, pero en las reuniones de padres y representantes deja claro que no está de acuerdo en aumentar la matrícula con la que se paga la educación de sus hijos y suele amenazar con llevar el caso a las autoridades competentes. Mientras hablan pestes del imperio y del capitalismo, deciden atacar al monstruo desde adentro y se van de vacaciones a Miami para hacer sus diligencias...

Nuestro chulo tiene un catálogo de palabras propias de la revolución, que usa (generalmente mal empleadas) para poder darnos al resto de los profanos CIUDADANOS de este país un discurso de igualdad y humanismo. Les encantan palabras como SOBERANÍA mientras le entregan el país a varias potencias extranjeras siempre y cuando no sean los gringos. Usan la palabra FASCISTA desde su más profunda ignorancia, mientras con su modo de actuar dan definición al término, es decir, no hay vaina más fascista que un funcionario público en la Venezuela de hoy, y van por el mundo hablando de INDEPENDENCIA; PRODUCCIÓN ENDÓGENA y LOGROS REVOLUCIONARIOS mientras somos cada vez menos independientes precisamente por la destrucción de nuestra producción nacional; todo un logro pues!

Si bien el vocabulario es importante para el andar de nuestros inmorales boliburgueses, su gesticulación es vital. De nada sirve decir INTEGRACIÓN sin entrelazar los dedos de ambas manos con los brazos estirados (se estiran los dedos de ambas manos y justo al momento de decir INTEGRACION se entretejen los dedos de la mano derecha con los de la izquierda, siempre en dos tiempos) ¿De qué carajo puede servir decir SOBERANÍA sin darle tres (3) golpes con el dedo índice a la mesa en la cual se habla?

La descripción de ellos es muy amplia y aún más obvia, por lo que no vale la pena ahondar en detalles. La gran pregunta es ¿Quiénes están de más? Yo creo que los que estamos como cucaracha en baile de gallina somos nosotros, los que tenemos claro el concepto de CIUDADANOS por contraposición al de HABITANTE. Lamentablemente este país se ha convertido en un territorio con habitantes, con los derechos alborotados y los deberes adormecidos. Un país de carroñeros esperando el momento para tomar su parte del botín con el gobierno que mejor los representa y en el que única salida posible pareciera ser El Aeropuerto Internacional de Maiquetía.


Disculpen que los traiga a la realidad. Otro día le daré un enfoque más ameno  a nuestra historia pero hoy no pude.


Cierro con una frase lapidaria de una persona a quien quise mucho a pesar de sus poses políticas y de quien me reservo los datos por respeto a su memoria. ¨Esta vaina está tan mala… que está buena” 

viernes, 8 de febrero de 2013

QUE JERGA.


Que Jerga.

Estamos rodeados, unos nos rehusamos a rendirnos pero la batalla parece perdida. Los malandros nos han superado en número y manejan al país, desde el Alto Gobierno hasta su casa…

Para efectos de su comprensión, en las próximas líneas me referiré a los malandros como ELLOS; así mismo, y con la certeza de que quienes tienen a bien leer mis pendejadas pseudofilosóficas pertenecen a esa raza en extinción distinta a ELLOS, procederé a llamarnos NOSOTROS.

Venezuela, con sus honrosas excepciones, se ha convertido en un país de malandros. Para quienes nos son venezolanos y leen estas líneas, ELLOS son esos individuos (hombre o mujer) que, al no haber aprendido una manera adecuada de hacer las cosas (Hablar, caminar, trabajar, escribir, tratar a las personas, etc) lo hacen a su manera, que suele ser una manera equivocada y desagradable. Nuestra desgracia como país  radica en que la tasa de reproducción de ELLOS, con respecto a la de NOSOTROS va en una relación de 5 a 1 es decir: Por cada carajito (bonito o no) que, luego de varios análisis, proyecciones financieras, reposos pre y post natal, etc NOSTROS traemos al mundo; ELLOS traen cinco. Sin saber ni qué carajo les van a dar en la vida aparte de cogotazos…

Existen varias formas de reconocer a un malandro. Si bien hay un grupo de ELLOS que por afinidades políticas o negocios turbios (o ambos en la mayoría de los casos) han logrado amasar grandes fortunas que les permiten vestirse mejor que la realeza, siempre sale a relucir aquel viejo refrán de abuela: “La mona aunque se vista de seda, mona se queda”. Pero pasaremos a describir al malandro de a pié, ese que vemos a diario en cada esquina; en cada moto; en cada mostrador…

Su vestimenta suele estar conformada por unos jeans rojos de bota estrecha (hay que ser malandro para comprar unos jeans rojos) con un peine en el bolsillo trasero; una guardacamisa blanca; unos zapatos NIKE “Joldan”; una gorra de medio lado y unos lentes oscuros de montura blanca (si el vidrio de los lentes es de estilo persiana con rayas blancas intercaladas, corra por su vida…) Como accesorio indispensable: Un bolso de tira larga cruzado desde el hombro izquierdo hasta el costado derecho de su cadera.

Otro factor determinante para  reconocer a un malandro es su forma de desplazarse, bien sea a pié o en moto, ELLOS tienen un estilo particular de trasladarse de un lugar a otro, a saber: Cuando un malandro camina, lo hace como si hubiese nacido con una pierna más larga que la otra o como si caminaran con un pié en la acera y otro en la calle; los brazos tienen un vaivén exagerado (como si se sacudieran moscas del culo mientras caminan) y la cabeza tiene el reflejo de voltear casi 180 grados cada cinco pasos  para ver si los están siguiendo. Si se desplazan en moto (cosa que se ha convertido en la plaga venezolana de los últimos tiempos) siempre llevan un hombro más alto que el otro y, casi por reflejo, sueltan la mano izquierda del manubrio de la moto (a la velocidad en que un camaleón saca la lengua para cazar un insecto) para levantarla e insultarnos en un movimiento rítmico acompañado de la distintiva palabra de insulto favorita de los motorizados malandros: “Magueebooooo!”

De todos los aspectos distintivos que los diferencian a ELLOS de NOSOTROS, el más resaltante es LA JERGA. Si bien es cierto que el idioma es un elemento dinámico de la comunicación, es decir, se va adaptando a los cambios de las sociedades a las que pertenece, en Venezuela, y más específicamente en Caracas, ha ocurrido un proceso de deformación del lenguaje que lo hace casi inentendible para la mayoría de NOSOTROS. La JERGA de los malandros se ha apoderado de todos los espacios de la sociedad y NOSOTROS nos vemos sometidos a ella a diario.

Atrás quedó el tiempo en que nos recibían diciendo: “Buenas tardes señor, en qué puedo ayudarlo?” No importa si es en un ministerio público o en una tienda exclusiva de ropa, no va a faltar un empleado que nos reciba diciendo “Dime amolll, si necesitas algo cualquiera cosa estoy por alla” (es importante, para poder visualizar mejor el escenario, que se repita lo leído con un tono nasal y sustituyendo rigurosamente las “L” por “R” y viceversa. Por ejemplo: Cuarquiera, en lugar de Cualquiera)

Cuando ELLOS son muy malandros las conversaciones las hacen en dialecto: “Pasó el mío? Ya yo hable con el Yoiner ya,  pa que le diga a Nairobi que le diga al maguebo ese que no sea bruja, que si sigue con la gueboná voy a sacá la gaga y le voy a da chuleta, oiiiijjteee?” Que precariamente traducido quiere decir: “Hola amigo, yo hablé con Yoiner para que le dijera a Nairobi (Son nombres malandreos y no tienen traducción) que hable con su primo y que no siga con su actitud, que si persiste en ella voy a tener que desenfundar mi arma y acabar con su vida, de acuerdo?”

La más reciente inclusión en la JERGA malandra es la palabra CHICO/CHICA. Resulta complicado explicar la forma en la que es usada una palabra que, siendo común para cualquier latinoamericano, ELLOS han logrado que resulte malandra. Para ello pondré el siguiente ejemplo de entonación: Recuerdan cuando vivían en casa de sus padres y le iban a pedir un vaso de agua a su mamá?: “Mammmaaa?, ella responde: “Queee?” “Me traes un vaso de aguaaa?” “Tu si jodes” “Fria”. Bueno, la entonación de ese “Mammaaa” es la misma que ELLOS usan para decir CHICOOO y la usan más o menos así: “Dime CHICO, en que puedo ayudarte?” uno respira profundamente y responde “Vengo a comprar un celular” “Okei, te voy a pasar con la CHICA de ventas para que te atienda, CHICAAA (importante aquí la entonación) el CHICO aquí quiere un celular, maricaaa lo puedes atender? Que allá afuera me está esperando Yoiner en la moto que parece que tienen un peo con mi primo y le voy a decir que se vaya para casa de mi madrina porque si no le van a dar chuleta, después te cuentro”


Siempre, después de escuchar una conversación de este tipo pienso en mi abuelo que, como la mayoría de las personas de su época, era un individuo de correcto hablar y mejor vestir, y lo visualizo encogiendo sus hombros y preguntándose: “Qué JERGA es esta” 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL GUAYABO DE WALMART



El guayabo de Walmart

Para nosotros, los venezolanos, viajar implica todo un proceso previo que va mucho más allá del mero itinerario de viaje. Ese proceso es tan complejo que tienes que hacer una investigación cada vez que viajas porque es humanamente imposible recordarlo y nos ha llevado a convertirnos en unos burócratas del sistema cambiario internacional.
Resultaría inútil intentar explicar el proceso a cualquier ciudadano de otro país, ellos solo nos atienden y nos ven como despilfarradores sauditas capaces de comprar todo lo que se atraviese en nuestro camino. Sin embargo me limitaré a resumirlo más o menos así:

1) Intentas hacer el trámite por internet en la página de CADIVI.

2)  Llamas a alguien que acaba de hacerlo para que te explique.

3) Lo vuelves a intentar.

4) Mentas madre.

5) Vuelves a llamar al que llamaste antes.

6) Logras hacer la solicitud.

7) Apuestas un cojón a que no te va a dar tiempo y no te van a dar los dólares.

8) Pides LA CITA en el banco.

9) Intentas armar dos CARPETAS para llevarlas al banco (aquí se repiten los pasos 2; 3; 4; 5; y 7)

10) Llevas las carpetas al banco en la fecha indicada.

11) Te devuelven la carpeta porque te faltó un recaudo (se repiten pasos  2; 3 y 7)

12) Vuelves a llevar la carpeta con los recaudos y un CARRÉ al banco.

13) Prendes una vela y espera que te asignen los el CUPO DE VIAJERO Y LOS DÓLARES EN EFECTIVO

14) Te ASIGNAN los dólares y puedes dormir tranquilo.

Para el común de los venezolanos que ahorramos para poder irnos de vacaciones fuera del país al menos una vez al año; a olvidarnos de la inseguridad; HACER UNAS COMPRITAS y ponernos ese reloj y esa cadena que tenemos guardados durante todo el año en una gaveta, desde el mismo momento en que despega el avión comienza una metamorfosis que se materializa a la llegada al aeropuerto de destino (así sea este una escala) Nuestro cerebro se convierte en una calculadora que todo lo multiplica por  CUATRO TREINTA y, en general, nos convertimos en unos monstruos compradores compulsivos, capaces de arrasar con todo a nuestro paso.

Es inútil explicar esa metamorfosis a alguien no venezolano, incluso los venezolanos que tienen muchos años viviendo afuera  no logran entender muy bien lo que nos pasa y solo se limitan a llevarnos de compras y participar, como observadores, de la orgía consumista que protagonizamos. Aunque en el itinerario de viaje solo designamos unos pocos días de SHOPPING, la realidad es que el viaje entero es un juego en el que el objetivo es comprar la mayor cantidad de cosas con un monto determinado de dólares. El cupo en dólares es, para nosotros, de carácter intransferible. Aunque quienes viajamos en pareja nos enfrentamos comúnmente a la trampa de tener que pagar con nuestras TARJETAS porque, mágicamente, nuestras esposas sufren de incontinencia urinaria o estomacal al momento de pagar en las tiendas. Esto genera fuertes discusiones y frustraciones porque el presupuesto del viaje es limitado y definido: DOS MIL QUINIENTOS dólares en tarjetas de crédito y QUINIENTOS dólares en efectivo (el moto en efectivo se toca solo en caso de emergencia pues al verlos en físico el cerebro nos hace corto y lo deja de ver a 4.30 para verlos al cambio del MERCADO NEGRO O DÓLAR LIBRE)

Generalmente se hace una lista mental en la que se establecen, en orden de prioridad, las cosas que se necesitan, luego las que se quieren y por último las inútiles pero curiosas (mi mamá se trajo del último viaje una manito telescópica para rascarse la espalda, parecida a una antena de carro con cinco dedos…) Es así como una va comprando  desde ropa, luego pasa a comprar lentes de sol y juegos de Playstation, y termina comprando pinchos en forma de jojoticos para sostener los jojotos mientras se los come.

Bajo este criterio va transcurriendo el viaje, entre gastos superfluos y gastos necesarios (desde franelas hasta gasolina) hasta que llegamos al acto de cierre que tiene por escenario WALMART. Los venezolanos vemos a Walmart como la despedida de solteros, es ahí donde realizamos las compras finales y racionalizamos el fin del viaje. Suele ser una compra nocturna, mucha veces hasta de madrugada (lo que viene acompañado de la sentencia final: “Igualito que en Caracas”) y muy silenciosa, casi reflexiva. Por lo general cada quien toma por su lado pues dispone de sus últimos dólares para adquirir desde MILKYWAYS para la gente de la oficina hasta los artículos que desaparecieron de las estanterías venezolanas desde hace algún tiempo. En algún punto convergen en el pasillo de la ropa, se miran y saben que ese tipo de compras finalizó, es momento del LISTERINE o tal vez de algún cereal; es el momento de las compras serias, las que te recuerdan lo jodido que estás en tu país. Calculas el monto final de la compra y te aseguras de haber ESPALILLADO el cupo; pagas, regresas a la casa y te acuestas a dormir con un gran suspiro porque en pocas horas vuelves a la realidad; terminó la despedida de solteros. El reloj y la cadena de oro vuelven a la gaveta y todo, otra vez a la “normalidad”.



GLOSARIO:
1)      CADIVI: Órgano regulador de divisas en Venezuela que, entre sus atribuciones socialistas incoherentes, tiene por objetivo subsidiar el consumo de los viajeros venezolanos en el exterior, fomentando así la producción de otros países y fortaleciendo la economía en esos países.

2)      LA CITA: Fecha peligrosamente cercana al viaje en la que debes llevar los recaudos al banco para que haga la gestión ante CADIVI y poder saber si el Estado venezolano te va a subsidiar el viaje o lo vas a pagar a dólar libre.

3)      CARPETAS: Son dos legajos llenos de información requerida por CADIVI y entregados en LA CITA al banco. En ellas van desde los pasajes del viajero, hasta una estampita de la Virgen del Valle.

4)      CARRÉ: Chocolate venezolano que se suele entregar a los burócratas de rango bajo en los ministerios y agencias bancarias para que agilicen un proceso determinado.

5)      CUPO DE VIAJERO Y DÓLARES EN EFECTIVO: Es la asignación de dólares que hace el estado venezolano a través de CADIVI, representando los primeros un cupo para consumo en tarjetas de crédito y los segundos, como su nombre lo indica, una asignación en efectivo para gastos de emergencia (Taxis, propinas, etc)

6)      ASIGNACIÓN DE DÓLARES: Confirmación de que el Estado te va a subsidiar el viaje.

7)      HACER COMPRITAS: Amenaza con la que los venezolanos, que están por salir de viaje, indican que van a comprar como locos.

8)      CUATRO TREINTA: También conocido como CUATRO PUNTO TRES, es el cambio oficial del dólar, es decir: Por cada dólar que consumimos los venezolanos mientras estamos de viaje, tenemos que pagar 4.3 bolívares “fuertes”.

9)      SHOPPING: Término anglosajón acuñado por los venezolanos para el acto de hacer compras.

10)   LA TARJETA: Se refiere a las tarjetas de crédito del banco en el cual hiciste LA CITA y con las cuales HACES LAS COMPRITAS a CUATRO TREINATA (se suelen cuidar más que el pasaportes mientras uno está de viaje)

11)   DOSMIL QUINIENTOS: Cantidad de dólares que CADIVI asigna a los viajeros para consumo de TARJETA de crédito (Si te pasas te jodes un año!)

12)   QUINIENTOS: Monto en efectivo que es asignado por CADIVI para el consumo en el exterior.

13)   MERCADO NEGRO O DÓLAR LIBRE: Taza de cambio real a la que tenemos que vivir los venezolanos. Si bien es de carácter ilegal, se sospecha una fuerte participación del Gobierno venezolano en la fijación de su precio y, los más malpensados, aseguran que es el principal negocio del Gobierno y de donde salen las fortunas que le permite a algunos funcionarios públicos usar el CUPO de CADIVI  en sus viajes únicamente para gasolina…

14)   WALMART: Tienda por departamento en la que los venezolanos hacemos las compras finales.

15)   MILKYWAY: Chocolate de origen imperial que se ha convertido en un genérico para la palabra chocolate ( Si un maracucho va a comprar Twix o Snickers también los llama Milkyway)

16)   LISTERINE: Enjuague bucal desaparecido de los anaqueles en los auto-mercados de Venezuela y que pasó a formar parte indispensable de las compras de última hora en WALMART.

17)   ESPALILLAR: Término que se usa para denotar el fin del CUPO asignado. También conocido por algunos como RASPAR, aunque ese término tiene una connotación de delito cambiario.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Se cayó Betulio


…Se cayó Betulio

En Venezuela, país insólito, los eventos inexplicables no solo ocurren sino que se repiten.


A finales del año 1972 dos personajes entraron tomados de la mano a las páginas del anecdotario popular venezolano, sus nombres: Betulio González  (Gloria del boxeo venezolano, tres veces campeón del mundo) y Miguel Thodée (Narrador deportivo y periodista de opinión).

Corría el reloj en el décimo asalto del combate que definiría al nuevo campeón mundial de la categoría entre el Tailandés Borkosor y el venezolano Betulio González. En Venezuela, la población  se encontraba paralizada, escuchando la transmisión que, del combate,  realizaba Miguel Thodée. Justo en el momento en que todos esperaban la noticia del Knock-out que propinaría el venezolano al tailandés, y eufóricos por la narración del locutor, quien de manera elocuente describía la paliza que estaba dando el venezolano a su rival, ocurrió lo impensable: Se cayó Betulio.


7 de Octubre, cuarenta años más tarde.

Una parte del país se levantó muy temprano, con la esperanza puesta en su candidato. Llegamos a los centros de votación a ejercer nuestro derecho del voto y con la convicción de que sería nuestra última oportunidad de salvar al país.

“PEGA BETULIO…”

Los centros de votación se encontraban repletos de votantes eufóricos quienes, con lágrimas en los ojos, veía las largas colas y sonreían al saberse parte de la historia.

“RECTO DE DERECHA DE BETULIO…”

Pasada la mañana y con los reportes que describían las inmensas colas en los centros electorales, los venezolanos comenzamos a confirmar, por las redes sociales, lo que se venía anunciando en los días anteriores: El candidato de la unidad democrática marchaba adelante por, al menos, cuatro puntos.

“GANCHO DE IZQUIERDA DE BETULIO, SEÑORES! EL TAILANDÉS SE VE MAL…”

Pasadas las seis de la tarde, con los nervios a flor de piel y en  medio de un ambiente de celebración adelantada, por las declaraciones de un vocero de la oposición, se inundan las redes sociales con reportes de actividad sospechosa en el frente oficialista (movimiento de tanquetas, desmontaje de tarimas, intimidación de partidarios armados del gobierno, etc) Cuando, repentinamente, se comienzan a desparramar por el twitter los resultados preliminares que daban como ganador al actual presidente y aspirante a la re-reelección.

Un silencio que aturdía, poco cónsono con la celebración que uno esperaría de, al menos, ocho millones de venezolanos que estaban viendo a su candidato triunfar; muchas lágrimas y muchos sedantes para dormir la “mona”. Ese fue el cierre de una jornada peculiarmente insólita que se repetía en la historia de nuestro país.

“PEGA BETULIO, VUELVE A PEGAR BETULIO … SE CAYÓ BETULIOOO!

Algún día sabremos lo que realmente pasó… en ese histórico combate de 1972 que dejó con el grito de alegría atragantado a millones de venezolanos y con una anécdota jocosa que ha sobrevivido a sus protagonistas.

PD: Un millón de gracias a todos mis amigos venezolanos que viven lejos de su país y que hicieron lo humanamente posible para que, quienes seguimos viviendo por estos prados de Dios, pudiéramos tener un futuro más digno.
Nos vemos el 16 de Diciembre...


Si crees que puedes o crees que no puedes tienes razón.
Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan”

Henry Ford

miércoles, 14 de marzo de 2012

Que cagada!



Nada como salir a trotar, uno pasa buena parte del día esperando llegar a su casa para cambiarse de ropa y salir a despejar la mente, pronto el sudor comienza a deslizarse junto al estrés y tu cerebro empieza a componer el mundo al ritmo de la música y tu corazón. Sientes la mirada de las personas y mentalmente les dices “deja de verme y trota”, en ese momento nada puede ir mal, hasta que pufff! Pisas la plasta que alguna plasta dejó “olvidada” en la mitad de la vía. De pronto todos tus pensamientos positivos se van a la MIERDA, intuitivamente le mentas la madre al perro hasta que te das cuenta que la culpa la tiene el MOJÓN del dueño y le mentas la madre en voz alta con la esperanza de que te escuche.

Pisar MIERDA es una de las cosas más desagradables que existen, uno automáticamente comienza a buscar un pedacito de grama para deslizar el zapato o un charco de agua para facilitar las cosas, tu mundo se concentra en la suela de tu zapato y las maldiciones y mentadas de madre salen de tu boca casi al ritmo de tu respiración. Hay, sin embargo, optimistas que tienen el firme convencimiento que pisar una plasta les traerá buena suerte y abundante dinero; créanme, si esto fuera cierto la calle en la que vivo se llamaría Beverly Hills, porque es difícil hasta encontrar el pedacito de grama libre de MIERDA para limpiarse los zapatos.

Qué pensarán estos individuos que, así como si nada, dejan los desperdicios de sus perros en la vía pública? Creerán que uno es un pendejo por bajar con una bolsa  y recoger los desechos de nuestras mascotas? O será que creen que para nosotros si es agradable? Será que los muy idiotas creen que las moscas que se paran en la MIERDA de sus perros, por gratitud, no se van a parar en su pan del desayuno, o en el chupón de sus hijos?

Lo triste de estos personajes es que, después de dejar el excremento de sus perros en la acera, son perfectamente capaces de sentarse a ver Globovisión y reflexionar: Que CAGADA  de país! O: Este país está hecho una MIERDA!. Si hermano!, este país está hecho una MIERDA por gente como usted que no entiende que las demás personas tenemos derechos; nada lo diferencia a usted del más abusador de los individuos que adversa. No hay niveles de abuso, abusa el que roba; el que mata, y abusa el que deja la MIERDA de su perro en la vía pública.

Si la vida fuera justa, el dueño del perro que me brindó sus desechos vería el fin de sus días ahogado en el Guaire en medio del producto de mis reflexiones sanitarias. Disculpen ustedes mi actitud y lo corto del cuento, pero tengo un zapato que limpiar.
Que cagada!